tipsRecursos Humanos RRHH Press – Estimado/a emprendedor/a, a lo largo de los años he tenido la posibilidad de trabajar con proyectos de creación de nuevas empresas y he podido detectar muchos y variados errores que inciden en los resultados posteriores de la aventura empresarial. Me ha parecido interesante compartirlo contigo, por si te puede servir de apoyo.

Estos son los errores más habituales que me he encontrado:

  • “Ferraris a 3000 euros”. El emprendedor cree que puede hacer, producir, generar el producto o servicio de la misma calidad a un precio sensiblemente menor, mucho más reducido. Esto genera desconfianza entre los clientes, que no compran, o, en el mejor de los casos, “nos comemos” el margen bruto. La calidad tiene un precio “físico” -costes- y “psicológico” -para la mente del consumidor-; si no sabes jugar con esto, problemas
  • “Descuadres de tesorería”. La vida de la empresa, sobre todo en los primeros tiempos, es tener saneada la tesorería, es decir, que siempre tengas un calendarios de pagos y cobros presente, compatibilizando ambos. Magnificas ideas se fueron al traste por una mala gestión de tesorería. Ten siempre en caja un euro más del total del pago que debes realizar; eso te llevara a una política de financiación austera y eficiente, la gestión perfecta de tesorería.
  • “Flexibiliza tus costes”. Si no lo consigues, te afectara muy negativamente al error comentado anteriormente. Es cuestión de números y tiempo. Te recomiendo que tengas una máxima a la hora de incurrir en costes, que se produzcan en la medida de lo posible asociados a pedidos o ventas. Es decir, hasta una mejor situación o aumento de actividad, lleva a costes variables todos los que puedas. Esto te permitirá asociar muchos costes al hecho de la venta, con lo cual tendrás un ingreso garantizado para hacer frente al coste. No compres una furgoneta para hacer tres traslados a la semana, alquílala; no contrates un director financiero para una facturación menor, subcontrata un asesor; no compres un local si lo puedes alquilar, ya habrá tiempo…
  • “Tiempo para planificar”. La impulsividad es muy mala consejera para los objetivos pretendidos por los emprendedores. La mejor manera de tomar decisiones es planificando. Si no tienes un buen plan de negocios, e, insisto, bueno, profundo, profesional, no posees la herramienta adecuada para iniciar la actividad. Planificar no cuesta dinero, alquilar, contratar, sí. Con el plan de empresa tendrás la oportunidad de adelantar problemáticas que te vas a encontrar en el día a día de a empresa, te va a permitir conocer mucho mejor el negocio, te pondrá en situaciones que igual no habías caído. Debes tener un buen plan de negocios, de empresa.
  • “El cuento de la lechera”. Dejarte llevar por la imaginación y por lo que te gustaría que fuese tu empresa no tiene por qué se malo; lo inadecuado es pensar que eso ocurrirá si el destino lo quiere. Esto no suele ser lo habitual. El que dirige los destino de tu organización eres tu, y esta será aquello para lo que tu la prepares. Eres el conductor de los destinos de tu empresa
  • “Imitar a la competencia”. Si no conoces a tu competencia muy profundamente, lo siento, pero creo que tendrás muchos problemas. Es muy normal centrar nuestra atención en aquellos competidores que le van bien e imitarlos. Ten presente que de esto, el análisis que debes hacer es que eso que funciona es algo que acepta la clientela, pero imitar no siempre es una buena política; al fin al cabo los imitadores suelen ser competitivos por precio, y como te metas en esa dinámica, problemas.
  • “Sin ventaja competitiva”. Dedica tiempo a conseguir que tu empresa ofrezca algo de interés para tus clientes, y que eso que ofreces no lo hace la competencia. Difícil, pero si no haces notar en qué eres diferente, entraras en la guerra de precios y si tienes mucha pasta y puedes aguantar mas que la competencia, te irá bien, si no lo perderás todo. No tengas miedo a innovar. Replantéate continuamente tu modelo de negocio, tu forma de generar dinero. No se trata de inventar la rueda, se trata de que siempre tengas presente el cambio en tu empresa para la mejora.
  • “El cliente, centro de todo”. Los clientes son las personas que deciden si aportarte éxito o no. Cualquier decisión que tomes en la empresa, ha de pasar dos filtros, al menos esa es mi opinión: lo que voy a decidir es de valor para mi cliente (será bueno para ellos) y será rentable para mi empresa. Si una de las dos cuestiones es negativa, es muy probable que estés ante una mala decisión. El cliente te llevara a la facturación y la gestión a la rentabilidad; cuida muy mucho estos dos aspectos, son claves en tu éxito.
  • “Ventas nocivas”. Cuando vendas, asegúrate de que las ventas tendrán un efecto beneficioso para la empresa. Me refiero a que tu objetivo no ha de ser vender en sí mismo, ha de ser convencer y satisfacer. Esto quiere decir que si eres capaz de convencer al alguien de que te compre un determinado producto o servicio a sabiendas de que no es lo que necesita, o que no le gustará, esto se convertirá en una venta nociva que te traerá más problemas que beneficios. No seas corto de miras, lo que vendas, trata de que genere una rentabilidad económica y comercial (que te de una buena imagen). En ventas, también es muy normal entrar en proyectos de mucho riesgo financiero, plazos de cobro muy largos, cliente de baja solvencia, listillos, etc. No te dejes guiar por la magnitud -cantidad a facturar- del presupuesto, fíjate en el riesgo financiero, si es asumible por tu parte o no. Tus beneficios vienen de lo que entra en tu caja, no de lo que dejes en la calle, lo que te deben.
  • “Información-Conocimiento- Imagen”. Es necesario que registres todo lo que ocurre en la empresa: clientes, facturación, pedidos, rentabilidad, tesorería… todo lo que ocurra. Esto no debes interpretarlo como que has de comprar uno de esos programas caros que te ofrecen para llevar tu empresa, pero es imprescindible que obtengas información objetiva actualizada de lo que ocurre en tu empresa, para convertirlo en conocimiento y poder mejorar. Esto es lo que te hará crecer. Que seas nuevo en el mercado no es incompatible con dar una imagen de profesionalidad, y lo más importante, corresponder con esa imagen, que no se quede solo en una imagen. No des un presupuesto escrito a mano, no envíes un mail de cualquier forma, donde no aparezca tu logo, tu nombre, no tengas los precios de los productos escritos a mano… pero, sobre todo, cumple con aquello que le dijiste al cliente qué harías en forma y tiempo; esa será tu mejor carta de presentación. La imagen es importante para atraer, y no tiene nada que ver con que seas una gran empresa o no.
  • “Lobo solitario”. En muchas ocasiones el/la emprendedor/a se encierra en su mundo y se obsesiona tanto con su proyecto que aparta al resto del mundo. Hoy día hay muchas y muy buenas herramientas disponibles que te ayudaran a mejorar en menos tiempo. Existen muchos asesores que puedes utilizar de manera gratuita, puedes contactar con gente de empresa que te ayudaran, herramientas informáticas asequibles… en definitiva, que existen hoy muchas posibilidades de ayuda. No las ignores, siempre aportan cosas interesantes. Esto es ayuda; decidir, decides tú.

Estos son los errores que espero que no cometas, o, si estas incurriendo en ellos, los diagnostiques y actúes en consecuencia. La experiencia también me muestra que no son errores exclusivos de emprendedores, sino que, desgraciadamente, en empresas constituidas desde hace algún tiempo también los podemos encontrar. Por lo tanto, señor/a empresario/a, tenga muy presente estas recomendaciones, ya que irán en beneficio de su organización.

Será inevitable que cometas tus propios errores y aprenda de ellos, pero no tendría mucho sentido que cometas estos que relaciono aquí.

Rafael Cera - Proveedor de Competitividad para Empresas

 

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