aire acondicionadoRecursos Humanos RRHH Press. Al llegar el verano, y el consiguiente aumento de las temperaturas, el uso del aire acondicionado en las oficinas se convierte en un continuo tema de disputa entre los trabajadores, pues la susceptibilidad de las personas ante el frío y el calor es muy elevada y es complicado acordar una temperatura agradable para todos.

Frente a esta situación, encontrar una solución resulta complicado, aunque se pueden tener en cuenta algunas medidas que ayuden a hacer un uso eficiente y saludable de éste.

“La temperatura óptima para los aires acondicionados se sitúa en los 26 grados centígrados, porque en ese valor tenemos sensación de confort y un gasto energético aceptable”, comenta Andrés Espinosa, gerente técnico de mantenimiento de ISS España, “aunque la temperatura media en las oficinas españolas se sitúa entre los 22 y 24 grados”, añade.

Hacer un mal uso de estos aparatos electrónicos supone un mayor gasto económico para las empresas. “Por cada grado de temperatura que se baja, aumenta un 7% el consumo”, asegura Espinosa, quien añade que “en esta época del año, la climatización supone el 60% del total de la factura energética”.

Por este motivo, ISS España recomienda mantener siempre la misma temperatura para hacer un uso eficiente del aire. “Uno de los errores más habituales es subir o bajar constantemente la temperatura en función de las distintas sensaciones de confort. Con ello solo conseguimos que la factura energética crezca”, sostiene Espinosa, quien también recuerda que “es muy importante apagar los aires al finalizar la jornada. En muchas empresas se quedan toda la noche encendidos”.

Otro ejemplo de mal uso es encender el aire a una temperatura muy baja para que refresque antes el espacio. “El valor del mando indica solo a cuantos grados quieres que esté la oficina”, comenta Espinosa, quien asegura que “el aparato va a tardar el mismo tiempo en alcanzarla sea más alta o más baja, pero evidentemente el consumo no será el mismo”.

Estrés térmico

Pero hay más consecuencias. Las disputas por el aire acondicionado pueden provocar la aparición del ‘estrés térmico’, producido por la gran diferencia de temperatura entre el interior del edificio y el exterior. “Cuando entramos en el edificio no tenemos que tener sensación de frío”, explica Espinosa. “De este modo evitaremos que los trabajadores sufran problemas de salud como gripes y resfriados, y aumenten así las bajas laborales”.

En cuanto a la salud de los trabajadores se refiere, el aire acondicionado también puede provocar alergias debido al polvo acumulado durante el invierno, congestión nasal, dolor de garganta e irritabilidad en los ojos, entre otros, que pueden afectar a su productividad. “Para evitar estas situaciones es imprescindible realizar un buen mantenimiento de todos los aparatos”, señala Espinosa.

“Es necesario realizar un control de calidad periódico, limpiado los filtros, ajustando y regulando los difusores y revisando su buen funcionamiento antes del uso. Con esto también se logra una disminución de los consumos eléctricos”, concluye el responsable técnico de mantenimiento de ISS.

RRHHpress

 

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