estresRecursos Humanos RRHH Press. El estrés postvacacional es siempre mayor cuanta menor satisfacción se encuentra en el trabajo, bien por su contenido o bien por la dinámica del mismo. Durante las vacaciones, además de la tendencia a sentirse mejor, más descansados, más satisfechos, se tiene más tiempo para hacerse preguntas, revisar el día a día, evaluar el nivel de satisfacción, etc. Por ello, muchos profesionales llevan con dificultad la vuelta a la rutina.

Según explican desde Infova, compañía especializada en formación y desarrollo del talento directivo, durante el año la carga de trabajo y las exigencias de la vida nos ponen en una situación de piloto automático, donde corremos sin saber muy bien a dónde, en la creencia de que correr es la mejor alternativa. Es lo que se puede denominar la “certeza sonámbula” de hacer aquello que realmente queremos hacer. El estrés postvacacional está muy relacionado con la sensación de que vuelves al desequilibrio vital, a una vida que no te satisface y de la que no sientes que puedas escapar.

Gonzalo Martínez de Miguel, director de Infova, apunta que, aunque algunos están deseando volver al trabajo, para muchos directivos también es duro volver a la rutina, madrugar, enfrentar jornadas muy largas, reuniones, informes, viajes… y abandonar el descanso y la vida más relajada. También porque estos deben enfrentar, además de su propio estrés postvacacional, el de los empleados, y procurar que estos se adapten de la mejor manera al nuevo curso.

Por ello, Martínez de Miguel señala que todo directivo debería tener en cuenta esta serie de consejos para la correcta puesta a punto del equipo.

1. Celebra el reencuentro de forma informal. Aprovecha la primera hora, la comida o el primer café para dejar que la gente hable de sus vacaciones, cuente anécdotas y comparta sus experiencias satisfactorias. Según las costumbres del equipo, puedes llevar unos refrescos y un aperitivo y hacer un corte a las 12, por ejemplo, y celebrar que se vuelve a estar en marcha.

2. Haz una reunión con todo el equipo. Refuerza la visión global y el alineamiento con los objetivos del departamento o la empresa, revisa los proyectos en marcha, los retos para este periodo y asegura de que todos saben cuál es su responsabilidad. Ten en cuenta que no todos los empleados se van a la vez de vacaciones, así que cuando unos vuelven, otros llevan trabajando ya un par de semanas, por ello una reunión de finales de agosto o primeros de septiembre con todo el equipo es muy recomendable, puesto que los trabajadores necesitan normalmente reconectar con las prioridades, los retos en marcha y las responsabilidades individuales y colectivas.

3. Recuerda el sentido profundo del trabajo. Su misión y cómo aporta valor a la sociedad. Aquellas personas que sean capaces de conectar con el sentido profundo de su trabajo, si éste da sentido también a su vida, harán una vuelta al trabajo sin problemas. Para los demás, la fórmula es fácil, sumérgete en la actividad, no pienses mucho, no te quedes reinando en las vacaciones que ya no son, concéntrate en el presente, empieza a correr y, en un par de días, el hecho de correr se habrá apoderado de todo hasta las siguientes vacaciones. Parece un consejo un poco cínico, pero es lo que vas a hacer en cualquier caso, así que no te resistas y rema a favor.

4. Aprovecha para comunicar algunos cambios. Con ello se favorece la sensación de comienzo de una nueva etapa ilusionante. La vuelta de las vacaciones de verano supone el comienzo de un nuevo ciclo. Es un buen momento para hacer cambios que favorezcan esa sensación de recomenzar. Los cambios aportan frescura al equipo, en general son estimulantes.

5. No alargar las jornadas de trabajo del equipo innecesariamente. Sobre todo durante las primeras semanas, esfuérzate en ello, aunque el resto del año también. Muchas empresas tienen jornada intensiva de mañana durante el mes de septiembre, lo que ya supone un cambio importante. Tanto si es así, como si no, es mejor meterse de lleno al trabajo respetando las horas de entrada y salida, sin alargar la jornada como ocurre el resto del año, pero trabajando intensamente desde el primer día. En cualquier caso, la propia dinámica del trabajo va a imponer una inmersión natural que conviene respetar. El equipo va a ir cogiendo velocidad sin darse cuenta y en una semana todo volverá a estar como antes de las vacaciones.

6. Procura que el optimismo y el sentido del humor estén presentes en el ambiente. Es importante respetar el proceso natural de reentrada del equipo, a la vez que facilitamos la reconexión con el trabajo y vamos cogiendo la velocidad de crucero que el equipo necesita. Recuerda que si los primeros días algunos miembros del equipo están un poco “ausentes”, es normal. El problema es si ese estado se alarga en el tiempo.

Por último, Martínez de Miguel, explica que tan importante es motivar al equipo en la vuelta al trabajo como desconectar durante las vacaciones. Para ello, es importante haberlo dejado todo organizado. “Lo que ocurre es que no todo el mercado se para en agosto. Dentro, y sobre todo fuera de España, las empresas siguen trabajando, y en muchas ocasiones requieren algo de nosotros, pero lo ideal sería poder hacer una desconexión total”.

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