imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press. La Inteligencia Artificial (IA) es una tecnología compleja que está evolucionando rápidamente, pero, a día de hoy, es imposible saber cómo será dentro de cinco años.

Así lo ponen de relieve desde la firma de servicios profesionales, PwC, que ha elaborado el informe ‘2018 AI predictions: eight insights to shape business strategy’ para intentar predecir cómo impactará esta nueva tecnología en el mundo de los negocios y en la sociedad a lo largo del presente año.

Entre otros pronósticos, PwC prevé, en materia de empleo, que la IA afecte antes a los trabajadores que a los puestos de trabajo. Pese a que se da por hecho, de manera generalizada, que la IA provocará una destrucción masiva de puestos de trabajo, PwC no lo ve así.

La compañía prevé un escenario mucho más complejo en el que la IA impulsa gradualmente una evolución del mercado de trabajo mucho más positiva, en el que nuevos puestos de trabajo sustituyen a los que desaparecen y en donde las personas seguirán trabajando. pero de forma mucho más eficiente.

Según PwC, es posible que en algunos sectores y trabajos concretos, que conllevan labores muy repetitivas, la destrucción de empleo sea mayor. Pero, según estimaciones de PwC realizadas después de analizar los mercados laborales de 28 países, en 2020 el porcentaje de puestos de trabajo con un alto riesgo de desaparición como consecuencia de la automatización solo llegará al 1 %.

Por otra parte, PwC pospone hasta dentro de unos años ese “mundo mágico" en el que, gracias a la IA, los coches circulen autónomamente sin accidentes y los robots médicos diagnostiquen enfermedades en milisegundos, entre otros avances tecnológicos. La IA no va a crear nuevas industrias en 2018, pero va a ayudar a las personas a ser mucho más productivas y eficientes en su trabajo.

Lucha por el talento

En materia de talento, PwC prevé que la lucha por el mismo estará centrada en especialistas funcionales y no en tecnólogos. Para explicar esta predicción, la compañía imagina un equipo de expertos en inteligencia artificial que trabajan en una app para apoyar la toma de decisiones en la gestión de activos. En este contexto, los expertos en IA conocerán bien esta tecnología, pero, probablemente, no tengan un conocimiento adecuado de los mercados financieros.

Necesitarán, por ello, trabajar con economistas y traders para saber la mejor forma de aplicar la inteligencia artificial en este ámbito. Además, una vez que la aplicación esté en marcha, habrá que actualizarla permanentemente para adecuarla a los cambios constantes del mundo financiero.

Y para esto, también, los especialistas funcionales -y no los programadores- serán los que lleven la voz cantante. De hecho, deberán desarrollarse perfiles de traductor entre negocio, tecnología y analítica para asegurar que las soluciones son realmente aplicables. Esto puede trasladarse a otros muchos sectores, como el de salud, retail, etc.

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