RRHH Press. Lilly, una de las diez compañías líderes del sector farmacéutico del mundo, ha sido galardonada con el premio a la Excelencia en la Acción Empresarial que entrega de Global Business Coalition para el sida, la tuberculosis y la malaria, en la categoría de Inversión en la comunidad, por su proyecto de lucha contra la tuberculosis en la provincia china de Qinghai. Este proyecto se enmarca dentro del programa «Transferencia de Esperanza», la alianza internacional promovida por Lilly para luchar contra la tuberculosis multirresistente.
La Globlal Business Coalition (GBC) quiere reconocer con este premio “el trabajo realizado por determinadas empresas en la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria”, explica John Tedstro, president y CEO de GBC. “Los gobiernos y las ONGs no pueden hacerlo solas. Necesitan unir fuerzas con el mundo empresarial para hacer que la salud de las personas sea sostenible a largo plazo”, añade.
Trabajo de formación y concienciación
El proyecto desarrollado en Qinghai se enmarca dentro de las acciones que Transferencia de Esperanza está desarrollando en China, uno de los cuatro países en los que trabaja esta alianza, para concienciar sobre los síntomas y el tratamiento de la tuberculosis, especialmente en la zona noroeste del país, donde hay una tasa de pobreza superior a la media y por tanto mayor riesgo de contraer tuberculosis.
En este contexto, la labor que se está realizando sigue la línea de trabajo de Transferencia de Esperanza, e implica un triple enfoque: Los niños en edad escolar, los profesionales de la salud y la comunidad como un todo.
En el primero de los enfoques, niños en edad escolar, se está colaborando con el Centro de Control de Enfermedades de Qinghai para formar a 9.000 profesores sobre la prevención y el tratamiento de la tuberculosis. Estos profesores integran esta formación en sus planes de estudio, con los que llegan a cerca de 100.000 estudiantes. Este mismo modelo de formación se aplica a 500 profesionales de la salud.
El proyecto de Qinghai también incluye la formación de 60 líderes de comunidades minoritarias, como los budistas, tibetanos y musulmanes. Con esto se ayuda a eliminar las diferencias que existen en el cuidado de la salud en esta región, al preferir estos grupos recibir formación e información de sus líderes y no de doctores de otras procedencias.