RRHHpress. Las personas con discapacidad suponen el 8,5% del total de la población activa en España. Por este motivo, la Fundación Randstad, con motivo de su apertura en Barcelona, ha investigado cómo es el tejido poblacional de esta región y cuáles son sus preferencias e inquietudes a la hora de buscar un empleo.
A priori, estos colectivos cuentan con más dificultades que otros a la hora de buscar trabajo por distintos motivos: Las empresas desconocen qué empleos pueden desempeñar, dudan de que puedan desenvolverse con normalidad en su puesto de trabajo, desconocen las obligaciones legales de contratar a personas con discapacidad, etc. Esto, unido a que muchas de estas personas han tenido dificultades para finalizar su formación o para acceder un puesto de trabajo acorde a sus intereses, les hace más vulnerables a la hora de buscar empleo, y por eso se incluyen en los conocidos como colectivos de difícil inserción.
Sin embargo, todas estas trabas desaparecen una vez consiguen un trabajo. De hecho, un 74% de consultados reconoce que nunca ha sentido ningún tipo de discriminación en su puesto de trabajo, lo que equivale a decir que el empleo es una forma de integración. Una vez acceden al mercado laboral, esa exclusión social desaparece en la mayoría de los casos.
Perfil del buscador de empleo en Cataluña
Los datos recogidos por la Fundación Randstad permiten identificar un “perfil tipo”: Un primer esbozo de este colectivo sería el de un hombre (56%), de entre 30 y 40 años (38%), con estudios de Formación Profesional (48%) y español (97%). Un 56% de los demandantes de empleo son hombres, frente al 44% de mujeres. Por edad, los porcentajes varían desde un 6% de jóvenes menores de 25 años, un 11% de personas de entre 25 y 30 años, un 38% de personas de entre 30 y 40 años, un 15% de personas de entre 40 a 45 años y, finalmente, un 31% que engloba el colectivo de mayores de 45 años.
Los datos de formación también permiten identificar conclusiones interesantes ya que un 48% de consultados cuenta con estudios de Formación Profesional, un porcentaje mucho mayor que el de la media de la población total. A este porcentaje le sigue un 30% de personas con estudios básicos, el 11% de universitarios y el 10% de personas con Bachillerato. Tan sólo un 2% de consultados afirma no contar con ningún tipo de estudios.
Si bien el nivel formativo es de media más bajo que el de la media nacional, existe un momento clave en el desarrollo profesional de estas personas: Cuando llega el momento de acceder a la universidad muchos frenan sus posibilidades, ya que no todos los estudios y centros están preparados para su incorporación.
Sin embargo, cuando se tienen que enfrentar a la búsqueda de empleo, pocos son los que consiguen un puesto de trabajo adaptado a su perfil. Un 65% de consultados reconoce que no ha trabajado en lo que ha estudiado, cifra similar a la de la media total de trabajadores (64%).
Lo que buscan en las empresas
Otra de las cuestiones que la Fundación Randstad ha querido conocer sobre sus candidatos es qué factores son los que más valoran a la hora de buscar empleo; de esta manera se puede orientar el asesoramiento laboral a sus necesidades específicas, ofreciendo empresas y puestos de trabajo que responden a sus inquietudes.
Según el análisis de los datos, se decantan mayoritariamente por puestos de administrativos/secretariado (26% de consultados), atención al público (23%) y, a mayor distancia, mozos (7%).
En cuanto a las áreas en las que preferirían trabajar se reparten entre Administración (27%), el sector Servicios (17%), Industria (12%), Sanidad (8%) o Logística-Transporte (8%).
Un tema manido es que las personas con discapacidad no se adaptan a las necesidades del mercado en cuanto a horario laboral. Nada más lejos de la realidad, ya que más de la mitad de los encuestados reconocen que buscan un empleo a jornada completa (53%), un 36% preferiría empleos de jornada intensiva y sólo un 11% prefiere una jornada parcial.
Movilidad geográfica
Uno de sus puntos débiles sigue siendo la movilidad geográfica. Un 69% de consultados reconoce que no cambiarían de ciudad por un trabajo, cifra contraria a la ofrecida por la media nacional, donde seis de cada diez consultados estarían dispuestos a cambiar de ciudad por un empleo.
Por último, se pidió a los candidatos que valorasen en una escala de 1 a 10 los siguientes factores en un empleo: condiciones económicas, desarrollo, ambiente y competencias. Los resultados revelan que los trabajadores dan mucha importancia a cualquiera de estos cuatro valores, con promedios que en todos los casos ascienden hasta el 8. A las condiciones económicas les otorgan un 8; a las posibilidades de desarrollo les dan de media un 8,5; a las competencias que ejecutan las valoran como un 8,5 y, por último, el ambiente es lo más valorado en el trabajo, con un 9.
Búsqueda de empleo
Randstad ha detectado que Internet se posiciona como el principal canal a la hora de intentar acceder al mercado laboral; así lo reconoce un 75% de consultados, un porcentaje más alto que el de la media total de población activa (66%).
El segundo canal mayoritario para buscar empleo en el caso de personas con discapacidad son las fundaciones, que representan el 15% de las respuestas. Los medios escritos, los conocidos y familiares y otras fuentes de reclutamiento completan el 100% restante. De hecho, otra de las cuestiones asociadas a esta pregunta ha sido si los candidatos reconocían el valor añadido de buscar trabajo a través de una entidad como la Fundación Randstad y el resultado fue abrumador, ya que un 96% afirmó que sí ante esta pregunta.
Tiempo de búsqueda
En cuanto al tiempo que dedican a buscar empleo, destaca que un 58% emplea entre 1 y 3 horas al día a esta tarea. El 29% de los consultados por la Fundación Randstad emplea más de tres horas diarias a buscar trabajo y el 13% restante intenta encontrar un empleo durante una hora o menos.
Los más optimistas
En último lugar, la Fundación Randstad ha querido conocer cuáles son las previsiones sobre el empleo de este colectivo de aquí a medio plazo. En este sentido, curiosamente, las personas con discapacidad se desmarcan del resto por su optimismo, y ante la pregunta “¿Cómo te ves laboralmente dentro de tres años?”, un abrumador 88% afirma verse en un empleo mejor, un 9% cree que se encontrará en la misma situación y sólo un 3% considera que su estado laboral empeorará.