Recursos Humanos RRHH Press. El Departamento de Empleo, Inclusión Social e igualdad de la Diputación Foral de Vizcaya y la Fundación Adecco inician mañana el programa LanBerri, una iniciativa que tiene como objetivo fomentar la empleabilidad de 30 mujeres de la Margen Izquierda y el Gran Bilbao y que se encuentran en riesgo de exclusión social, incluyendo mujeres con discapacidad, mujeres con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de violencia de género.
El programa, financiado por la Diputación, tiene una duración prevista de aproximadamente ocho meses, durante los cuales se impartirán dos formaciones. Por un lado, un curso de profesional de pescadería. Por otro, un curso de reponedor en supermercados.
Durante estas formaciones, Fundación Adecco proporcionará los recursos y las herramientas necesarias para que estas mujeres puedan mejorar sus procesos de búsqueda de empleo y puedan desarrollar sus habilidades profesionales para superar con éxito un proceso de selección.
Para Montse Izaguirre, coordinadora regional de la Fundación Adecco en el País Vasco, “es muy importante poner en marcha programas como este, que sirvan para aumentar las posibilidades laborales de mujeres en riesgo de exclusión social. Gracias a esta iniciativa, empoderamos a estas mujeres desarrollando sus habilidades y les proporcionamos las herramientas necesarias para conseguir un empleo en el corto o medio plazo. La formación es uno de los grandes trampolines hacía el empleo y este es al mismo tiempo una gran herramienta para poner freno a la exclusión social”.
Por su parte, la Diputada Foral, Teresa Laespada, ha indicado que “LanBerri es una apuesta por todas estas personas que peor lo están pasando, profundizando en nuestra intervención, dotándonos de nuevas inversiones y nuevas estrategias en favor del empleo”.
Prejuicios empresariales
Desde Fundación Adecco recuerdan que aún son muchas las barreras a las que tienen que hacer frente las mujeres en riesgo de exclusión en su acceso a un puesto de trabajo. Algunas de estas barreras tienen que ver con los prejuicios empresariales que hacen que muchas compañías no contraten a mujeres con discapacidad por temor a que no puedan desempeñar su trabajo con normalidad, dejando de lado sus capacidades y talentos.
Igualmente, hay empresas que temen verse perjudicadas si contratan a mujeres víctimas de violencia de género con orden de protección debido a la posible proximidad del maltratador al lugar de trabajo de la víctima.
La falta de compromiso es otro de los estereotipos empresariales al que tienen que hacer frente mujeres con responsabilidades familiares no compartidas. La falta de flexibilidad de horarios y las limitaciones geográficas son otras dificultades a las que se enfrentan las mujeres en riesgo de exclusión social en su acceso al mercado laboral.
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