cocheRecursos Humanos RRHH Press – El sector español de la distribución de automóviles perdió el año pasado un total de 5.000 puestos de trabajo y 500 concesionarios, circunstancias que han hecho de 2011 “un año para olvidar que marcará un triste hito para la automoción en nuestro país, al igual que ocurrió en 1993”, según afirma Juan Antonio Sánchez Torres, presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam).

Según Sánchez Torres, que representa a 4.600 concesionarios - servicios oficiales y 3.000 compraventas, las poco más de 800.000 unidades matriculadas en 2011 -un 50% menos que antes de la crisis- son el mejor resumen del año, ya que "muestran cómo la crisis de confianza y la restricción crediticia continúan lastrando el mercado, principalmente el canal de particulares que retrocedió cerca de un 34%".

A pesar de ello, el responsable de Ganvam recordó que la automoción es un 'sector corcho' muy dependiente del clima económico, por lo que esta tendencia bajista "no se debe tanto a problemas internos de esta industria, que ha sabido hacer sus deberes redimensionando su estructura de ventas, sino a la recesión en la que entraremos en el primer trimestre del año".

En este sentido, Sánchez Torres señaló que desde que estalló la crisis se han perdido 40.000 puestos de trabajo y 2.500 pequeñas y medianas empresas en las redes de distribución, incluyendo 5.000 empleos y 500 pymes solo este último año, por lo que si se cumplen las previsiones de una nueva recesión en 2012, el nuevo Gobierno "deberá tomar cartas en el asunto para contener esta hemorragia".

La solución pasa, a su juicio, por aprobar un plan de ayudas basadas en el achatarramiento similar al extinto 2000E, ya que reactivaría el consumo y ayudaría a rejuvenecer el parque, con un 43,7% de turismos por encima de los diez años. Además esta medida "no es incompatible con las recientes políticas de reducción del gasto público", ya que su coste quedaría "más que compensado" a través de los impuestos que generarían los vehículos amparados por esas ayudas. En este último año las arcas públicas han perdido 450 millones de euros de recaudación por imposición directa de la compra del automóvil.

RRHHpress


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