Europa Press. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, exigió esta semana al Gobierno "pautas claras" para que el sector privado "recobre la confianza", y pidió una "mejora" de la "flexibilidad laboral". Además, advirtió de que, en caso de no contar con grupos internacionalizados que sirvan de "motor", España perderá "peso en la economía mundial" progresivamente.En su comparecencia ante la Junta de Accionistas, Galán reiteró su deseo de seguir desarrollando "un proyecto industrial de largo plazo y no especulativo, sostenible y duradero", que ha permitido "resistir, con gran fortaleza, los embates de la crisis económica internacional". A su juicio, esta línea ha permitido que Iberdrola se haya hecho "más grande, más fuerte, más sólida, más diversificada y más internacional".
Sánchez Galán se refirió a la situación de recesión económica mundial, que ahora empiezan a superar "la mayoría de los países" y recordó que, para evitar una ralentización "aún mayor de la actividad" los gobiernos adoptaron el pasado ejercicio políticas de apoyo, tanto en lo monetario como en lo fiscal.
Admitió que relanzar la actividad económica "no va a resultar una tarea fácil" y que "la capacidad de los gobiernos para sostener la demanda agregada con gasto público ha llegado o está llegando a su límite, al irse acumulando niveles de deuda pública que pueden ser insostenibles", agregó.
A su juicio, en estos momentos, le corresponde al sector público marcar "pautas claras" que permitan al sector privado "recobrar la confianza", de manera que se pueda restaurar el consumo de los hogares y la inversión de las empresas.
Reformas estructurales para crear empleo
En este sentido, Sánchez Galán consideró necesario llevar a cabo reformas estructurales "encaminadas a un cambio de modelo económico", que haga posible "la creación de empleo, la mejora de nuestra productividad y su sostenibilidad en el tiempo".
Estas reformas también deben hacer posible, a su juicio, la disminución del déficit público "y todo ello frenando, al mismo tiempo, la especulación y volviendo a la economía real".
Además, para incrementar la competitividad consideró "imprescindible" potenciar el capital humano con "más y mejor formación" a todos los niveles educativos y, al mismo tiempo, "mejorar la flexibilidad del mercado de trabajo para adaptarse al nuevo entorno".
En concreto, consideró "prioritario" incentivar la innovación para que la I+D+i se convierta "en una base sólida de nuestro crecimiento". Por esta causa, defendió el establecimiento de objetivos de gasto público y generación de incentivos para la inversión privada.