EP. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, advirtió hoy a Gobierno y patronal de que "jamás ha funcionado una reforma laboral impuesta", y dijo que esta realidad debería "empujarles" a buscar "un punto de equilibrio" que permita cerrar con acuerdo una negociación que, en principio, acaba hoy."Si la reforma laboral es pactada, será asumible y equilibrada", señaló Méndez, quien reconoció que para ello los sindicatos también tendrán que hacer "cesiones", aunque "no sean plato de buen gusto". Eso sí, por donde no piensan pasar es por permitir a los empresarios tener el poder supremo de decidir libremente sobre los despidos. Y ahí, dijo, en esta concepción de la reforma laboral, es donde están los principales problemas que dificultan el acuerdo.
"Lo que en ningún caso vamos a aceptar es que la reforma sea una herramienta para darle un vuelco total a las relaciones laborales, de manera que demos un salto desde la actual capacidad amplia de organización del trabajo (...) a un poder discrecional, sin límites, para el empresario", afirmó Méndez, que insistió en que si se impone una "mala reforma laboral" habrá conflicto.
El dirigente sindical, en declaraciones a RNE, subrayó que su sindicato hará todo lo posible para conseguir un acuerdo y reiteró que, si no lo hay y la reforma que se apruebe resulta lesiva para los derechos de los trabajadores, los sindicatos convocarán una huelga general en España.
En este sentido, Méndez negó que haya pactado con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, retrasar la convocatoria de la huelga general, algo que consideró "irreal y absurdo", e indicó que, de celebrarse, la fecha de la huelga se pactará con CCOO.
Según precisó, los dos sindicatos han programado reuniones para el próximo lunes para analizar estas cuestiones: UGT celebrará su Consejo Confederal y CCOO una reunión de sus secretarios generales de federaciones, autonomías y carteras.