RRHH Press. Según un estudio realizado entre más de un millar de personas por la empresa de servicios de Recursos Humanos Randstad, el 55,02% de los trabajadores encuestados considera que una jornada intensiva aumenta la productividad, un 33,2% cree que no la modifica y un 11,7% considera que, por el contrario, puede reducirla.Son las personas con empleo las que se muestran más claramente a favor de flexibilizar la jornada laboral con motivo de la llegada del verano. Así, el 65,9% de los encuestados que tenía trabajo afirma que las jornadas intensivas “aumentan la productividad”, frente al 40,8% de los parados que comparten esta opinión.
Por otra parte, las medidas relacionadas con la conciliación tienen el apoyo mayoritario de los candidatos con estudios universitarios. De esta manera, para un 65,5% de encuestados las jornadas intensivas de verano aumentan la productividad. También lo reconocen así un 54,3% de las personas con Bachillerato, un 51,1% de titulados con FP y un 48,2% de personas con estudios básicos.
Por sexos, la mujer es más favorable que sus compañeros varones a la implantación de medidas de flexibilidad: Un 59,4% de las mismas, frente a un 50,4% de hombres, considera que la jornada intensiva aumenta la productividad.
Ventajas de la jornada intensiva
Si bien no en todas las empresas y sectores es posible implantar la jornada intensiva, su introducción en la cultura de la compañía puede ayudar a mejorar la productividad y la eficacia de la empresa.
Según expone Randstad, la jornada intensiva aumenta la motivación de los empleados, que están más satisfechos con su empleo ya que pueden dedicar más tiempo a su terreno personal. Además, ayuda a optimizar el tiempo y la realización de las tareas, y es un mecanismo para que los trabajadores también mejoren en planificación y organización.
Otro de los aspectos positivos de las jornadas intensivas son la reducción del estrés y la posibilidad de que los trabajadores desconecten más fácilmente durante sus horas de descanso.