imagen de la noticiaRRHH Press. Después de meses de negociaciones, el Gobierno acaba de cerrar el pacto para la reforma de las pensiones. Los trabajadores se podrán jubilar a los 65 años cuando cuenten con una cotización mínima de 38,5 años. Incluye, además, el alargamiento de la edad de jubilación a los 67 años, con 37 años de cotización para recibir la pensión mínima y la posibilidad de jubilarse anticipadamente con 63 años, pero aplicando coeficientes reductores.

Ante esta nueva situación, Randstad, empresa líder de recursos humanos, ha querido conocer la impresión de los trabajadores a este respecto y el principal resultado es que apenas el 3,93% de los encuestados estaría dispuesto a retrasar su edad de jubilación. Todo apunta a que los empleados parecen estar dispuestos a cumplir con su papel en el mercado laboral hasta los 65 años, pero no más allá.

El 45,63% reconoce su aspiración de retirarse a los 65 años de edad, pero más de la mitad de los trabajadores consultados (50,44%) prefiere retirarse antes de alcanzar la actual edad legal. De estos últimos destacan los empleados que aspiran a jubilarse entre el grupo de edad de los 60 y los 64 años (33,71%), es decir, poco antes de la edad oficial de jubilación.

Este estudio elaborado por Randstad también asegura que sólo un 16,73% quiere jubilarse antes de los 60 años, dato que parece ir en contra de una tendencia que ha aumentado progresivamente durante los últimos años: las prejubilaciones, un sistema que ha provocado una “grieta” en el mercado laboral ante la retención de talento de los más mayores y a largo plazo la sostenibilidad del sistema.

El número de prejubilaciones no se conoce con exactitud, al no ser una figura reconocida legalmente y suponer un problema para el Gobierno, ya que, además de perder las cotizaciones de estos trabajadores al sistema, se deben abonar sus gastos por desempleo. Sin embargo, reducir su número parece una prioridad tanto a nivel nacional como internacional, según las últimas recomendaciones de la Comisión Europea.

randstadLa encuesta de Randstad, realizada durante el mes de diciembre de 2010 a más de 790 trabajadores españoles de entre 18 y 60 años, pone de manifiesto también que existen algunas diferencias por grupo de edad a la hora de enfrentarse a la jubilación. Los más predispuestos a retirarse más tarde son los jóvenes menores de 25 años, quizá conscientes de que será necesario un alargamiento de su vida laboral por encima de la cifra actual. Esto pone de manifiesto que la edad legal de jubilación también requiere de un proceso cultural a largo plazo que inculque a los trabajadores su vinculación al mercado laboral por más tiempo.

Nivel de formación

Otro factor interesante a analizar en cuanto a la edad de jubilación es el nivel formativo de los trabajadores. Son las personas sin estudios o con menor cualificación las que aseguran que su jornada laboral se alargará más años. Tras esta afirmación se esconde una pura necesidad económica: las personas con un nivel de estudios menor ven reducidas sus posibilidades de acceder a un rango mayor de empleos o a un nivel salarial mayor y por tanto también es menor su capacidad de ahorro. Su vinculación con el mercado laboral hasta los 65 años es necesaria para asegurar una pensión suficientemente alta para atender sus necesidades económicas futuras.

El contrapunto lo ponen las personas con un nivel de cualificación mayor. Los universitarios son los trabajadores que tienen mayores expectativas de jubilarse antes. De hecho, casi un 15% de titulados superiores desearía retirarse del mercado laboral antes de los 55 años. Esto, a pesar de que son ellos los que en general se vinculan con puestos más intelectuales y que requieren menos desgaste físico que otros empleos.

Las mujeres también muestran su disposición por retirarse antes que sus compañeros varones, ya que un 8% desearía jubilarse antes de los 55 años; otro 8,25% se jubilaría entre los 55 y 59 años; pero sólo un 2,43% piensa en jubilarse más allá de los 65 años.

trabajadoresEl futuro de los recursos humanos

Tal y como se ha visto por los resultados, no todos los candidatos tienen las mismas inquietudes a la hora de alargar la vida laboral. De hecho, el final de la vida profesional parece ir ligado más a una cuestión de tipo económico, ya que son las personas con mayor nivel de estudios, y, por tanto, con mejores salarios, los que tienen en mente retirarse antes. Tal y como se ha visto, aumentar la edad de jubilación también requiere de una concienciación social ante las futuras necesidades del sistema y del mercado laboral.

Este cambio del mercado laboral requiere de una reflexión dentro del mundo de los recursos humanos. El valor real de las empresas está en las personas que trabajan en ellas, por lo que las compañías deberán contar como un activo más de su empresa el talento de sus profesionales. En este sentido, el futuro de las empresas requiere de nuevas políticas de recursos humanos que se adapten a este futuro alargamiento de la jubilación.

Talento a todas las edades

El primer punto a tener en cuenta es que las empresas deben cambiar su visión de los profesionales, apostando por el talento de todas las edades, no sólo de aquellos trabajadores que se encuentran en el ecuador de su carrera. Esto conlleva el respeto tanto a la forma de trabajar como a las singularidades personales, familiares y sociales de los empleados de más edad. Son necesarias políticas de reclutamiento que se ajusten a las futuras necesidades del mercado y que tengan en cuenta la protección del trabajador, en las que la experiencia sea un valor añadido, con la aplicación de estrategias específicas que permitan a los mayores continuar con su rendimiento en el puesto de trabajo. Además, hay que fomentar la transferencia de competencias e integrar las distintas formas de trabajar de unos y otros.

A medida que aumenta la esperanza de vida las personas quieren o necesitan vincularse al mercado laboral durante más tiempo, pero las necesidades económicas o las inquietudes laborales no iguales en todos los casos. Es responsabilidad de las empresas aumentar o mejorar las medidas que apoyen esta nueva realidad: Teletrabajo, conciliación, jornadas más cortas, etc.

Todo esto mediante la aplicación de medidas que tengan en cuenta la experiencia del profesional y que permitan a los trabajadores continuar con su rendimiento en el puesto de trabajo y su reconocimiento como poseedores de conocimiento. La formación continua y el reciclaje de los profesionales son un pilar fundamental para este punto. Una formación que debe combinar el esfuerzo del trabajador, junto con una aportación pública y el aprendizaje en el puesto de trabajo.

 

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