Taller de costura

Redacción. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha ha rechazado el recurso del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y ha reconocido la incapacidad permanente parcial a una costurera con rizartrosis, patología que consiste en el desgaste de la base del pulgar, en este caso el izquierdo.

La sentencia, ratificada por la Sala de lo Social, le otorga, además, el derecho a ser indemnizada con 25.146,24 euros, equivalente a 24 mensualidades de su base reguladora.

El tribunal considera acreditado que la realización de movimientos de pinza incrementa el dolor y disminuye significativamente el rendimiento laboral de la trabajadora, circunstancia que justifica el reconocimiento de la incapacidad parcial.

Sin embargo, en contra de la pretensión de la afectada, el tribunal no considera que haya una pérdida funcional con la intensidad suficiente para afirmar la imposibilidad de realizar las tareas fundamentales de su profesión.

Aunque la Sala coincide con la decisión de la magistrada de instancia, matiza que la desestimación de la pretensión principal no se debe a la existencia de una imposibilidad absoluta, sino a que no se ha demostrado una verdadera inhabilitación profesional para desempeñar las tareas esenciales de costurera.

La sentencia no es firme y puede recurrirse en casación ante el Tribunal Supremo.

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.