
Tras seis meses en el “paraiso tropical de Queensland” (Australia), y tras haber podido evitar el contacto con criaturas peligrosas tales como canguros, tiburones, arañas o serpientes, Southhall recibió la picadura de esta pequeña y peligrosa medusa mientras practicaba ‘jetski’ en una tranquila playa de la isla de Hamilton.
Según Southall, la medusa Irukandji, diminuta y sumamente venenosa, habita las aguas tropicales de la costa de Queensland entre principios de octubre y mayo, y su picadura causa el los síntomas conocidos como el síndrome Irukandji: Mucho calor, sudores, dolor de cabeza, dolor en la parte baja de la espalda, rigidez en el pecho, alta presión sanguínea y, finalmente, la más que probable muerte sino hubiera sido tratado.
Pero Southall recibió asistencia sanitaria con rapidez, lo que seguramente le salvó la vida, suerte que no han corrido otras víctimas de este pequeño animal, no más grande –describe Southall- que la uña del dedo meñique de un adulto.
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