Recursos Humanos RRHH Press - Fellowes, líder mundial en diseño, fabricación y comercialización de maquinaria y productos de oficina, ha alertado sobre el peligro que puede acarrear para la salud respirar un aire interior de mala calidad.
Los virus, bacterias, pólenes, esporas de moho, agentes químicos, el polvo, así como otros agentes patógenos, son responsables del aumento de los problemas de salud en toda Europa, según un reciente estudio de la consultora Seppanen & Fisk.
Entre los principales agentes patógenos o contaminantes figuran el dióxido de carbono, el monóxido de carbono, las partículas en suspensión, el radón, los alérgenos y los compuestos orgánicos volátiles y el ozono. Las calefacciones, aerosoles, tubos de escape, materiales de construcción y alfombras, entre otras, son las principales fuentes. Esto da lugar a un aumento de las enfermedades pulmonares, respiratorias, cardíacas, cáncer de pulmón, alergias… o al empeoramiento de las rinitis.
Las patologías respiratorias y las infecciosas, así como las alergias, no han dejado de crecer en Europa, y para 2015 se prevé que la mitad de los europeos sufrirá alguna, incluyendo eczemas, fiebre del heno y asma. De hecho, el número de casos de esta última se ha duplicado en la última década en la Unión Europea y es la causa de la pérdida en productividad de unos 9,8 millones de euros cada año.
La inmensa mayoría de los ciudadanos europeos pasa el 90% de su tiempo en un ambiente cerrado, lo que les impide respirar aire puro. De hecho, la Comisión Europea ha advertido recientemente de que "se ha subestimado la amenaza representada por la contaminación del aire interior".
Ante esta situación, Fellowes ha elaborado una lista con 10 sencillos consejos para controlar la calidad del aire interior en nuestro espacio laboral:
- Cumplir escrupulosamente las instrucciones del fabricante de aparatos de aire acondicionado en relación al cambio periódico de filtros, con el fin de evitar el alojamiento de bacterias.
- Abrir las ventanas siempre que se empleen en un espacio interior aerosoles, pesticidas, desinfectantes, pegamentos, pinturas o productos de limpieza.
- Usar un purificador de aire, pues puede llegar a eliminar hasta un 99% de los agentes patógenos. Esto es especialmente aconsejable si, además, no podemos ventilar con frecuencia debido a que nos hallemos cerca de un área industrial o en una gran ciudad. En tales casos es mejor hacerlo de noche, cuando desciende la polución.
- Vigilar los niveles de humedad. Un lugar mal aislado, con goteras o humedades, da siempre lugar a hongos y mohos.
- Aislar adecuadamente la zona de garajes respecto a donde se trabaja, ya que pueden penetrar gases tóxicos.
- En caso de hacer reformas, se deben respetar los tiempos necesarios para la dispersión y disminución de los niveles de contaminantes que emanan los materiales de construcción (pinturas, barnices, cementos...).
- Evitar las moquetas y alfombras en las oficinas. Por muy bien que podamos limpiarlas, siempre atraparán mayor cantidad de polvo, esporas y suciedad que una superficie lisa. El mismo consejo sirve para los muebles, cuanto más sencillos, más fácilmente se limpiarán.
- Ventilar diariamente, y dentro de las condiciones del clima, el mayor tiempo posible.
- Limpiar fuera de los horarios de trabajo -en el caso de oficinas- o de clase -en los colegios- o cuando haya el menor número posible de personas en casa. Usar un buen aspirador, puesto que algunos incrementan la presencia de ácaros en el aire.
- En caso de fumigación contra insectos, respetar escrupulosamente los tiempos e instrucciones proporcionados por los profesionales encargados del trabajo.
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