Recursos Humanos RRHH Press. La fuerte bajada de temperaturas en las última semanas anunció la llegada real del invierno, provocando diferentes reacciones entre los trabajadores españoles.
Por un lado, las personas que desarrollan sus tareas al aire libre o en espacios semi-abiertos mostraron su insatisfaccion con unos termómetros que por poco superan los 0 grados en gran parte del territorio. Por otro, los empresarios y empleados de estaciones de esquí y de los pueblos aledaños sintieron alivio por la llegada de la nieve.
A ninguno de los dos grupos deja indiferente el invierno; si bien para algunos supone entrar de lleno en la temporada alta de empleo, para otros significa sufrir las consecuencias físicas y mentales de tener como compañero de trabajo al frío.
Por este motivo, la Comunidad Laboral Trabajando.com-Universia ha recopilado los riesgos laborales del frío e identificado aquellas prácticas que ayudarán a prevenirlos.
Riesgos para la salud
Expertos en salud laboral coinciden en que la temperatura es un factor ambiental que afecta directamente al desempeño del trabajo. Realizar nuestras tareas en ambientes muy fríos aumenta las probabilidades de padecer gripe, bronquitis, neumonía... llegando, incluso, a agravar enfermedades respiratorias o reumáticas, entre otras.
En casos extremos, como los trabajos que se llevan a cabo a la intemperie o en recintos industriales, las bajas temperaturas pueden generar congelaciones y cuadros de hipotermia.
Según Mutua Intercomarcal, mutua colaboradora con la Seguridad Social, “el rendimiento físico depende en gran medida de la temperatura de los tejidos, y disminuye cuando la temperatura de los mismos y de los órganos vitales desciende”.
Es más, “la capacidad para trabajar, medida por la capacidad aeróbica máxima, se reduce entre un 5% y un 6% por cada grado centígrado que desciende la temperatura interna”.
Los más afectados
Los trabajadores con mayor vulnerabilidad cuando están expuestos al frío son:
Los de avanzada edad. Los principales mecanismos defensivos ante el frío, como son la vaso-constricción y los temblores, se debilitan con la edad, por lo que disminuye la capacidad de autogenerar calor.
Aquellos con enfermedades crónicas respiratorias. También aquellos con afecciones cardiovasculares, diabetes o hipotiroidismo.
Los que toman medicación para el tratamiento de enfermedades crónicas. Pueden verse afectadas por la vaso-constricción que se produce tras la exposición al frío.
Pero no solo factores como la edad o la salud generan posibles daños a los empleados. Existen una amplia variedad de puestos de trabajo que sufren a diario las bajas temperaturas. Algunos de ellos son:
- Trabajos en el sector agrícola y pesquero.
- Construcción y obras públicas.
- Sector forestal.
- Actividades de buceo.
- Trabajos relacionados con la destrucción de plagas.
- Cámaras frigoríficas.
- Trabajos relacionados con la industria alimentaria.
- Mataderos.
- Jardinería y mantenimiento urbano.
- Comercio ambulante.
- Estaciones de esquí.
Algunas medidas preventivas
Si bien es más sencillo decirlo que llevarlo a la práctica, pues no podemos dejar de trabajar en invierno, existen una serie de medidas preventivas que nos ayudarán a paliar o reducir las posibles consecuencias negativas de exponernos a bajas temperaturas.
- En caso de lluvia, evitemos estar a la intemperie. En estas situaciones, tratar de utilizar botas impermeables y aislantes.
- Vestirnos con ropa de abrigo que evite la acumulación del sudor corporal. De hecho, es mejor llevar varias capas, ya que, de esta manera, se aísla de mejor manera el frío.
- Ingerir líquidos calientes para recuperar la temperatura perdida.
- Prestar mayor atención a la protección de las extremidades, ya que están más expuestas al frío que el resto del cuerpo.
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