UPA reclama un plan de prevención de riesgos laborales en el sector primario tras morir 90 personas en 2020

Redacción. Los accidentes mortales se incrementaron un 33 % en el sector primario en España en 2020, según la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA).

El año pasado murieron en España mientras trabajaban 59 agricultores y ganaderos, 17 trabajadores forestales y 14 trabajadores del sector pesquero, 90 víctimas mortales en el primer sector, cifras “inasumibles” en opinión de UPA.

Con estos datos, la organización agraria reclama un plan de choque para abordar lo que califica de “lacra”. Para UPA, es urgente incrementar las subvenciones para renovar maquinaria, que este año alcanzarán los 9,5 millones de euros, una cuantía “insuficiente a todas luces” y que contrasta con los 1.100 millones de euros que se van a destinar en 2021 a promover el vehículo eléctrico.

También es necesario, según la organización, potenciar al máximo el relevo generacional, así como la formación de los profesionales en los distintos aspectos del trabajo, haciendo hincapié en la prevención.

Los peligros de agricultores y ganaderos

El sector agrario ha sido tradicionalmente un sector muy difícil de atender por la estadística oficial, por diferentes motivos de su propia naturaleza, según explican desde UPA.

La existencia de una actividad agraria que no es la actividad principal de una buena parte de los titulares de explotaciones agrarias ha enmascarado la verdadera realidad de la siniestralidad en el sector.

De la misma manera, la existencia de un gran número de jubilados que siguen realizando labores agrícolas, también afecta a los datos oficiales.

El sector agrario tiene una enorme diversidad de actividades. Quizá el aspecto más importante por la gravedad de los accidentes es el uso de la maquinaria y, en concreto, de los tractores, pero, además, hay otras actividades peligrosas, como la manipulación de cargas muy pesadas, el trabajo en altura o el manejo de animales.

Igualmente, la realización de actividades al aire libre supone una serie de riesgos adicionales derivados de las condiciones meteorológicas.

UPA defiende que la actividad agraria debe tener una mayor consideración desde el punto de vista de los riesgos laborales, y, principalmente, por la gravedad de los mismos, como demuestran los datos de 2020, con un aumento de la siniestralidad mortal y con la mayor incidencia de accidentes, por encima de otros sectores tradicionales como la construcción y la industria.

Frente a una mortalidad en la construcción de 8,34 muertes por cada 100.000 trabajadores, en agricultura y ganadería es de 12,55 muertes.

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