jubilaciónRRHH Press. La jubilación de la generación del ‘Baby Boom’, prevista en un plazo de diez años, supondrá un problema para la Administración Pública, según se desprende de un estudio elaborado por la firma KPMG.

El informe “¿Preparados para afrontar el reto? El impacto del cambio demográfico global en el sector público” señala que un 60% de los trabajadores del Sector Público está preocupado por la jubilación de los empleados de mayor edad, pertenecientes a la generación del ‘Baby Boom’ (aquellos nacidos entre finales de la Segunda Guerra mundial y principios de la década de los 60). Estos empleados cuentan con habilidades y conocimientos muy importantes para las organizaciones, por lo que resultará muy difícil reemplazarlos a corto plazo.

La población europea en edad de trabajar disminuye

Para 2.050 se espera que la población europea en edad de trabajar disminuya en 48 millones de personas. El cambio demográfico tendrá un impacto profundo en el sector público. Los gobiernos deberán satisfacer las demandas de un grupo cada vez mayor de personas en edad avanzada con una población activa más reducida y menos experimentada, y a su vez reemplazar sus puestos en una coyuntura caracterizada por la escasez de talento.

De igual manera, la contracción de la población en edad de trabajar conllevará un descenso relativo de los ingresos fiscales, lo que, unido a la actual crisis, presiona a las administraciones para ofrecer más servicios con menos recursos. De hecho, más del 70% de los participantes en el estudio cree que el envejecimiento de la población afectará en gran medida a los servicios públicos, como la sanidad, provocando un cambio o un aumento en la demanda.

A pesar de ello, solo el 37% de los altos directivos del Sector Público está comenzando a abordar el problema del envejecimiento del personal, y un porcentaje similar cree que la dirección de su organización se está tomando el problema en serio.

Transferencia de conocimiento

Una de las principales medidas que se deben llevar a cabo es la transferencia efectiva del conocimiento a la siguiente generación de directivos, a través de técnicas como los sistemas de mentoring y coaching, que permite a los empleados con menor experiencia aprender de aquellos más veteranos.

Según Lorenzo Sánchez, socio de Sector Público de KPMG en España, “los trabajadores con más experiencia deben encargarse principalmente de transferir conocimiento, no simplemente de completar las tareas diarias, ya que conocimiento y experiencia deben ser uno de los principales activos sobre los que cimentar los procesos de cambio y transformación tanto intergeneracionales como organizativos, y que se deben desarrollar en el Sector Público en su conjunto”.

Por otro lado, las organizaciones del sector público tienen que estudiar detenidamente cómo atraer a los mejores de las generaciones más jóvenes, compitiendo con el sector privado por el talento. Sin embargo, la mayoría de los directivos del sector carecen de un plan de sucesión y un programa de transferencia de habilidades, debido a que las administraciones públicas se ven sometidas a una presión constante para recortar costes, por lo que la mayor parte del tiempo se emplea en cómo reducir personal manteniendo los mismos ingresos y demanda de servicios.

En un momento en el que los gobiernos de todo el mundo están luchando para reducir sus grandes déficits, se prevé que el sector público sufrirá un importante recorte de financiación. Por lo tanto, conseguir estructuras más eficientes y eficaces será fundamental para evitar recortes en los servicios.

“¿Se trata de una oportunidad única para crear organizaciones más eficientes? De hecho sí, especialmente dadas las condiciones económicas y las implicaciones que representa el cambio demográfico. Los gobiernos deberán reformar sus organizaciones, ser más eficientes y estar más orientados a los resultados y al desempeño”, explica José Luis Moreno, socio de Sector Público de KPMG en España.

Por países

La preocupación por el envejecimiento de la población y del personal de las organizaciones se muestra de manera desigual por países. Mientras que para los participantes de Reino Unido, Estados Unidos o Países Bajos solamente es un problema para el 50% de los mismos, en países como Singapur y Canadá otorgan una mayor importancia a los cambios demográficos. Casi el 80% de los participantes canadienses se mostraron descontentos por la pérdida de los trabajadores de más edad con una amplia experiencia.

La escasez de habilidades clave de las nuevas generaciones, por otra parte, tampoco preocupa a los participantes de EEUU y Países Bajos. En cambio, los participantes de Sudáfrica, Australia y Canadá creen que se trata de un problema bastante importante, e, incluso, algunos mencionan específicamente la escasez de enfermeros y maestros.

Sólo el 21, 26 y 28 por ciento de los encuestados del Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, respectivamente, han afirmado que sus organizaciones se estaban preparando para abordar las necesidades derivadas del incremento en las cifras de ciudadanos de edad avanzada. Estos porcentajes contrastan con el 37 por ciento de Canadá, el 55 de Sudáfrica y el 62 de Singapur.

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.