José MuñizRecursos Humanos RRHH Press - José Muñiz, propietario y creador de la cadena de hamburgueserías Peggy Sue´s, ha mantenido hoy en Madrid un encuentro con los miembros del Forum Familiar de ADEFAM, la plataforma que reúne a las jóvenes generaciones de las empresas familiares de Madrid, para hablar de emprendimiento.

El creador de la cadena de hamburgueserías y compositor de éxito -fue el creador de la canción “Antes muerta que sencilla”-, recomendó a los jóvenes que no pierdan nunca la perspectiva del cliente: “para ser empresario hay que vender, y estamos aquí porque tenemos clientes”.

Según explicó, su iniciativa empresarial, nacida en 2006, partió de su frustración como cliente al que le gustaba comer hamburguesas, y su reto y oportunidad fue “hacer la mejor hamburguesa del mundo”.

Decidió apostar por el producto y por las calles secundarias para sus locales. Y logró ver su proyecto en marcha, sin necesidad, además, de pedir dinero prestado. A finales de año, según anunció, Peggy Sue´s estará presente en todas las ciudades españolas, con 24 locales, y el año que viene iniciará su expansión por Francia y Alemania.

Quería ser libre

Muñiz estudió en ICADE y trabajó en PwC, pero pronto entendió que ese camino no era el suyo. “Quería ser libre, no depender de nadie, y entendí que tenía la obligación moral de hacerlo”. Vista ahora la operación con perspectiva, cree que el reto valió la pena. “Para mí –afirma-, una de las mayores rentabilidades que me aporta este negocio es proporcionarme un puesto de trabajo, que además me apasiona y me permite ser creativo”.

En relación con el producto que sirve su empresa, aseguró que el auténtico secreto para haber sido aceptado por los clientes radica en su calidad. “Hay quien opta por bajar el precio a costa de la calidad, pero de ese punto es muy difícil salir después. La verdadera apuesta está en cuidar el producto al detalle y ponerle el precio que merece”, explicó.

Desde su punto de vista, uno de las claves para mantener en forma la propuesta de valor al cliente en todos los aspectos del negocio reside en desarrollar un gran sentido de la observación, que repare hasta en los más mínimos detalles. Por eso sigue conservando los dos cuadernos en los que escribió su proyecto y que le ayudaron a conocerse como persona, con sus limitaciones y capacidades. De la disciplina que logró escribiendo canciones durante años, conserva el gusto de llevar siempre en el bolsillo una moleskine en la que anota todos los días las ideas que le van surgiendo.

Elogio al fracaso

Muñiz hizo un elogio al fracaso como vía para el posterior triunfo en el mundo de la empresa, y rompió una lanza en favor de los empresarios. “Fracasé la primera vez que lo intenté. Me ha costado mucho llegar hasta aquí”, dijo. Hoy su empresa factura 12 millones de euros al año, lo que no está nada mal, apuntó, “si tenemos en cuenta que vendo hamburguesas a 6 euros cada una”.

En su opinión, en España es muy difícil ser empresario. “Nos quedan por delante unos años llenos de dificultades, pero tenemos que entender que los únicos que podemos ayudarnos somos nosotros mismos, como empresarios y como trabajadores”, aseguró. Y añadió que, aunque nadie se ocupe en recordarlo, los empresarios son los auténticos héroes de la película. “Por no reconocerles, ni se les llama empresarios; se ha preferido aludir a ellos como emprendedores”.

Reforma laboral y quiebras empresariales

Con el fin de alentar la actividad empresarial y económica en España, José Muñiz señaló la necesidad de impulsar dos reformas: la del sistema laboral y la regulación de las quiebras empresariales. “Es una tragedia que las empresas se cierren por falta de flexibilidad en el marco laboral, lo mismo que es una injusticia que se lleve a la ruina total a un empresario y a toda su familia por el hecho de haber cometido un error”. A su juicio, esto en Estados Unidos no pasa, lo que debería hacernos meditar sobre el modelo empresarial que queremos para reflotar nuestro país.

En materia de liderazgo, recordó una premisa, a su juicio, muy importante: “Cuando uno trabaja muchas horas y es el primero en llegar e irse de la empresa, tiene la autoridad moral para señalar lo que no se está haciendo bien, y dirigirse a quién no está a la altura de las circunstancias”.

RRHHpress

 

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