RRHH Press. Esta semana se ha celebrado en Esade un encuentro sobre la importancia del talento y de continuar apostando por él incluso en épocas de crisis como la actual.Al mismo asistieron expertos en la materia procedentes del ámbito académico, consultor y empresarial, entre los que destacaron José María Gasalla, director del programa de Gestión del Talento de Esade Business School, José Carlos Martínez Lozoya, director de Reputación Corporativa de Iberdrola, José Javier Conde, director de Recursos Humanos de Siemens, Ricardo Gómez Díez, profesor del programa de Gestión del Talento de Esade Business School y director del Área de Gestión del Talento de Villafañe & Asociados, y Carmen Moneva, directora de Recursos Humanos y Atracción del Talento de Indra.
Todos ellos, debatieron desde su experiencia sobre la importancia de continuar apostando por el talento y las nuevas fórmulas para gestionarlo y potenciarlo, coincidiendo en que, en épocas como la actual, en las que se aboga desde todos los ámbitos por la innovación y el talento, éstos no afloran. La razón está en que es difícil que se desarrollen si no se desarrolla la confianza.
Muchas veces, señalaron durante la jornada, las empresas se centran en la retención del talento, y eso es un error, ya que lo que deben hacer es generar las condiciones favorables para que el talento se desarrolle, y entre estas condiciones se encuentra la confianza.
Además, también es fundamental la creación de espacios que hagan que la persona piense que debe quedarse en la organización. Esta confianza está relacionada muchas veces con la reputación de la marca ya que, en la mayoría de las ocasiones, una marca reputada no solo atrae el talento, sino que también lo fideliza, y, al mismo tiempo, ayuda a reputar la marca.
Por tanto, todos los ponentes estuvieron de acuerdo en que la reputación corporativa es una herramienta para atraer el talento, y, precisamente, el enfoque para medir estos intangibles es hacerlo en términos de confianza.
Pero, además, incidieron en que no sólo hay que generar confianza, sino que las compañías también deben ser capaces de generar ilusiones.