RRHHpress. Resulta curioso que en tiempos de recesión económica los fondos destinados a bonificar o subvencionar la formación de los empleados no se utilicen o se malgasten. De hecho, según la consultora de formación y desarrollo de capital humano Evolución 21, más del 30% de los fondos para formación se desperdician por desconocimiento o mala gestión.En algún momento, el que más y el que menos ha oído comentar que el curso al que asiste está bonificado, pero no tiene muy claro en qué consiste. Todas las empresas, incluidas las Pymes, que cuentan con plantilla, tienen un crédito disponible para formación directamente deducible de los costes de seguridad social.
Hasta ahora, y sobre todo en empresas de mediana envergadura, este crédito era utilizado fundamentalmente para cursos de idiomas o acciones formativas aisladas que, en su mayoría, no eran valoradas por los participantes, y, además, no se encontraban alineadas con los objetivos y estrategia de la compañía.
“Desde Evolución 21 planteamos dar un giro drástico a este enfoque. Estamos transformando los cursos aislados de catálogo en “Planes de Carrera” o “Programas de Formación Estratégica”, porque la formación debe cumplir unos objetivos concretos y debe estar alineada con la misión y valores de la compañía. Una plantilla capacitada y competente puede ser el factor diferencial que eleve la compañía por encima de su competencia”, comenta Mónica Castillo Socia Directora de la firma.
Deben analizarse, mediante herramientas propias y específicas, las competencias y habilidades necesarias a desarrollar en cada colectivo y perfil de la compañía, procediendo posteriormente a diseñar el programa formativo que más se adapte a las necesidades identificadas, con el fin de cumplir los objetivos establecidos.
Después, en el caso de Evolucion 21, se diseña un marco conceptual exclusivo para cada compañía, que sirve de hilo conductor, aportando cohesión a todas las acciones formativas. Este marco conceptual favorece la implicación de los participantes, cubriendo la necesaria percepción de desarrollo y progreso, como ej.: “Master Competencial”, “La Escalada hacia el progreso”, etc.
¿Por qué aconseja Evolución 21 este nuevo enfoque? Porque el desarrollo de los trabajadores debe estar basado en las necesidades específicas y actuales de la organización, y, por tanto, la formación debe ser la herramienta para ello.
En organizaciones que ya están desarrollando este tipo de programas se han dado cuenta de la práctica herramienta que puede llegar a ser, incluso para una eficiente gestión y retención del talento.
Según Castillo, “la formación puede ser de calidad, aportar valor y cubrir las necesidades reales de la empresa sin necesidad de aumentar el presupuesto de la misma. Hay que utilizar modelos de facturación que se adapten a las condiciones específicas, para que puedan financiar estas inversiones mediante las bonificaciones y subvenciones disponibles de cada cliente”.