Recursos Humanos RRHH Press - ¿Cuáles son los principales fallos que cometen los directivos actuales? ¿Qué prácticas de gestión no se están poniendo en marcha? En el momento crítico actual son necesarios una serie de puntos básicos para poder alcanzar la excelencia.
Setesca, consultora especializada en el incremento de valor de las empresas y proyectos de mejora de procesos, ha realizado un análisis cuyo objetivo es detectar los ‘siete pecados capitales’ en la gestión del directivo actual.
No cumplir o mejorar los objetivos marcados. Muchos directivos tienen tendencia a relativizar o a interpretar los objetivos de la propiedad o del consejero delegado, lo que provoca graves ineficiencias en la gestión, ya que se pierde el foco en lo importante. Aunque sea una obviedad, toda la organización debe alinearse en conseguir los objetivos marcados por los principales responsables de la misma.
No innovar. La innovación un factor diferencial en la excelencia, una vez agotados los caminos tradicionales de gestión. Buscar constantemente la innovación para encontrar fórmulas diferenciales respecto a la competencia.
No mejorar. La autocomplacencia es el peor enemigo del directivo, ya que no avanza todo lo que puede en la mejora de su ámbito de responsabilidad, y lo que es peor, lo hace impermeable a nuevas tendencias y oportunidades que favorecerían al negocio.
No comunicar. Los resultados a conseguir y los resultados conseguidos deben saberse expresar de forma clara, eficaz y concreta a colaboradores, compañeros, superiores y terceros.
No considerarse como un centro de beneficio. La excelencia se consigue cuando todo directivo considera su posición como un centro de beneficio y no un centro de coste. Todas las posiciones en la empresa pueden orientarse a aportar más, y no solamente aspirar a recortar.
No escuchar ni ser humilde. La perfección en la gestión solamente se alcanza desde la humildad de reconocer que siempre se puede dirigir mejor y desde la prudencia de tener en cuenta las mejores prácticas ya realizadas.
No tener determinación. El directivo excelente es aquel que defiende su visión de negocio y su criterio siendo coherente en sus acciones y en sus consecuencias.
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