Recursos Humanos RRHH Press - El cambio es, quizá, la palabra mas nombrada y necesitada en las empresas. Nos enfrentamos a entornos altamente cambiantes. Cuando esto ocurre, desarrollar nuestra capacidad de adaptación al cambio va a ser fundamental.
Visto con perspectiva, no solo es recomendable la adaptación al cambio, sino que es preferible la anticipación a éste. Adaptarse al cambio supone un problema para una empresa: El cambio ya ha ocurrido. Sin embargo, la anticipación nos ofrece una ventaja competitiva, la de tener ventaja, la de poder salir los primeros de la línea de salida.
La adaptación al cambio, por otra parte, no siempre es posible ¿Imaginas un cambio muy drástico en el mercado, en tus clientes…? Es posible que tu empresa tuviera que desaparecer, porque el cambio ha superado su capacidad de adaptación. Cuando el cambio que sufrimos es mayor que nuestra capacidad de reacción al cambio, la solución suele ser demasiado dramática.
Por este motivo, conviene entrenar en las empresas la capacidad de anticipación, de mirar al entorno para percibir señales del cambio que en un tiempo puede llegar. La anticipación del cambio se trabaja mediante hipótesis, no estamos seguros de que el cambio vendrá, pero tenemos que hacer una apuesta. Como el corredor de bolsa, no está 100% seguro de que el valor en el que invierte tendrá una tendencia alcista, pero, sin embargo, apuesta porque sí lo hará, basándose en señales que da el mercado o el análisis que haya realizado de la operación.
Por ejemplo, en 2006 algunas empresas en España decidieron diversificar su negocio más allá del sector de la construcción. Percibían las señales de que algo iba a ocurrir, y, por lo tanto, tomaron decisiones acertadas. No se adaptaron al cambio, se anticiparon.
Luego, en el periodo 2008-2010, muchas empresas se han querido adaptar al cambio y no han podido; en consecuencia, han desaparecido. Se demuestra que la anticipación es clave.
Para conseguir la anticipación al cambio debemos ser capaces de hacer algo previamente: crear el clima que nos permita percibir las señales. Lo cierto es que, en un clima de excesiva tensión en el que estamos más pendientes del hoy que del mañana, no seremos capaces de prestar atención a lo que está por venir.
Esto solo nos muestra cómo es nuestra calidad directiva. Algo que constato en las conferencias y seminarios que doy es que los directivos dedican demasiado tiempo a la ejecución y muy poco a la estrategia, a la planificación, a la reflexión. De esta forma, vemos que un directivo medio en España, dedica el 90% del tiempo a la ejecución y el 10% a otras funciones.
Me gusta pensar que los directivos tienen tres funciones principales:
- Ejecutar. Es decir, estar metidos de lleno en proyectos y tareas que conciernen al trabajo que la empresa está llevando a cabo para sus clientes.
- Desarrollar a las personas de su equipo, de forma que sean cada vez más capaces de hacer un trabajo extraordinario.
- Reflexionar, lo que incluye pensar en el futuro, trazar la estrategia y, como decíamos antes, percibir las señales del entorno que nos hablan del cambio que está por venir.
Lo ideal sería que estas tres funciones ocuparan el mismo tiempo cada una de ellas en la agenda del directivo, es decir 1/3 de su tiempo para cada una. Pero, como hemos dicho, la realidad es otra.
Una empresa tendría que tener tiempo suficiente para sacar el máximo partido de los negocios en los que se encuentra metida, y también el tiempo suficiente para seguir encontrando otros negocios. Es el problema que Seth Godin nos describe tan acertadamente en el libro ‘La Vaca Púrpura’: no solo tienes que ordeñar a tu vaca púrpura, sino que tienes que seguir buscando otras vacas púrpura.
Y ahora, ¿estamos las empresas mirando al futuro o estamos perdidos en la laboriosidad del presente?, ¿estamos pensando en cuáles serán nuestros siguientes mercados, productos y servicios?
¿Qué podemos hacer las empresas?
- Crea climas que favorezcan la aparición de nuevas ideas en la organización. La tensión y el estrés excesivo no ayudan.
- Dedica tiempo cada día a reflexionar sobre vuestra actividad. Crea espacios para la reflexión y valora que las personas le dediquen tiempo a la planificación, estrategia y nuevas ideas
- Estudia las tendencias del mercado. Tienes multitud de datos a tu alrededor, además de un instinto que todos llevamos de serie.
- Crea grupos de trabajo y mejora en los que el foco se ponga en la anticipación a cambios que sufrirá el mercado.
- Haz apuestas (pero no apuestes todo) sobre el mercado futuro. Y viendo las que mejor han validado los clientes, sigue creciendo en ésa línea.
Y recuerda, adaptación no, anticipación.
César Piqueras - Escritor, conferenciante y coach ejecutivo