imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press – ¿Quién no se ha encontrado alguna vez con un jefe exigente? Cuando un trabajador se encuentra ante un superior altamente exigente, suele adoptar actitudes poco eficaces que no dan resultados y que pueden agrandar el problema.

Así lo cree Mikah de Waart, experto en motivación profesional, quien señala que el empleado, ante una situación de exigencia, suele optar por una de estas dos actitudes: la del “pobre de mí”, en la que el trabajador se queja constantemente a todo el mundo pero no habla de los problemas con el jefe, y la de “sufrir en silencio”, cuando nunca habla del problema y no consigue superarlo.

¿Cómo corregir estas conductas? De Waart da tres consejos para superar estas situaciones comprometidas:

Hablar del problema de inmediato. Si el empleado no hace nada cuando se origina un problema, éste puede llegar a hacerse más grande. Hay que hablar del problema lo antes posible, y, para ello, intentar separar la conducta que disgusta de la persona. De este modo, el camino hacia la búsqueda de una solución será más eficaz.

Concentrarse en la perspectiva del management. Es recomendable analizar qué aporta la cuestión que el jefe está presentando al trabajador para encontrar un beneficio mutuo. Para ello, hay que saber cómo tratar el tema para conocer los puntos coincidentes por ambas partes. Lo ideal es encontrar la manera más eficaz para conseguir los objetivos corporativos por ambas partes, expresando qué es lo que se quiere conseguir y cuál es la mejor manera de llegar a ello.

Vincular la crítica a otros temas que el jefe sí está haciendo bien. En muchas ocasiones se da la importancia equivocada a hechos que deberían tener la consideración adecuada. Hay que intentar ser equitativo, no restar interés a los buenos gestos y ser objetivo en cuanto a los puntos de mejora.

Proponer soluciones. Ante un conflicto, hay que actuar. Lo correcto es proponer soluciones para que el jefe conozca claramente qué es lo que el empleado quiere conseguir.

Se trata de construir una solución con argumentos válidos, presentando el problema como una dificultad conjunta, sin aludir a que la responsabilidad recae directamente en los de arriba.

RRHHpress

 

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