Día Mundial de InternetRRHH Press. Hoy, 17 de mayo, celebramos el Día Mundial de Internet, y parece oportuno recordar que tenemos, a mano y en verdad, un tesoro de información que no aprovechamos debidamente. Hablamos mucho de la Sociedad de la Información, pero algo menos de la Economía del Conocimiento, su álter ego; la economía que nos mueve al lifelong learning y la innovación. Hemos de traducir siempre, eso sí, con rigor, la información disponible a conocimiento valioso y aplicable.

Hay otras fuentes de información, pero creo que Internet resulta casi siempre inexcusable en algún momento del proceso de aprendizaje permanente. En su uso, debemos pasar de la búsqueda al descubrimiento; hemos de navegar con propósito indagatorio, con una dosis de sagacidad. No deberíamos precipitar el cierre de cada búsqueda ni dar por satisfecho el afán de saber, porque la información sobre cada tema se multiplica periódicamente, y, además surgen conexiones interesantes que no deberíamos ignorar.

El Walkman de Sony

Este columnista lleva años procurándose información sobre casos de innovación empresarial, además de hacerlo paralelamente sobre otros temas de interés en cada momento, en mi trabajo de consultor de formación. Creo recordar que uno de los primeros casos que estudié en Internet fue el del Walkman de Sony. Al documentarme, descubrí un empresario ejemplar y extraordinariamente intuitivo, Masaru Ibuka, cofundador, con Akio Morita, de Totsuko -luego Sony-. Por ahí conecté con la denominada miniaturización japonesa, traída por aquellos transistores que, en los años 50, empezaron a sustituir a las válvulas de vacío de aquellos primeros aparatos de radio y televisión.

Observé que Ibuka se “encontró” con el Walkman, como se había encontrado muchos años antes con el transistor en un viaje a EEUU: por casualidad. Pero no pasó de largo, sino que supo intuitivamente que había algo detrás, que podía aprovechar aquello con éxito.

Con visible dosis de casualidad-serendipidad han surgido grandes avances técnicos y científicos, como el horno de microondas, el velcro, el teflón, el caucho vulcanizado, el pegamento de cianoacrilato, las vacunas, la penicilina, la aspirina…

El horno de microondas

Estudiando el caso del horno de microondas, observé la fuerza competitiva de las compañías japonesas frente a las americanas, que también se manifestaba, por ejemplo, en el sector del automóvil, como asimismo se puso de manifiesto en el caso del fax, surgido a partir de la digitalización de las redes telefónicas. La aparición de la telefonía digital se basaba en el principio de división en el tiempo, uno de los cuatro grandes principios de Altshuller para la solución creativa de problemas.

Y es que, mediado el siglo XX, y mientras en EEUU la creatividad se orientaba hacia el brainstorming, en la URSS surgía la teoría TRIZ, del jovencísimo y audaz Genrich Alsthuler, una teoría que acabaría asombrando a los expertos soviéticos y luego a los de Oriente y Occidente. No pocas cosas en común, entre la personalidad de este gran innovador, de quien apenas se habla, y la del gran físico de Ulm, Albert Einstein, la inteligencia en su mejor expresión científica, de quien todo el mundo hablaba y habla.

Efecto Zeigarnick

Otro singular personaje de la época de Stalin pude finalmente estudiar en Internet: Zeigarnik. Hace quizá unos 12 años buscaba yo información sobre el denominado “efecto Zeigarnick”, término leído en un libro sobre inteligencia emocional. Mi trayectoria de ingeniero me había mantenido alejado de la psicología y de ideas como la de este efecto interesante. En Internet se hablaba de un investigador ruso, y poco más. Hace un par de años pude ya saber mucho más sobre el personaje, en realidad una mujer, Bluma, ilustre señora de pensamiento penetrante y mirada aún más penetrante, ya desde que era un bebé en brazos de su madre, Ronia.

Surgida de la colaboración de la joven Bluma con su tutor, el luego famoso gestaltista Kurt Lewin, me resultó muy útil la idea del efecto Zeigarnik, al relacionarla yo enseguida tanto con el aprendizaje permanente como con la innovación en la empresa, dos elementos que debemos considerar procesos, y no sólo sucesos.

Internet es especial

Más tarde, investigando los orígenes de la Dirección por Objetivos del maestro Drucker, topé también con Lewin… Tengo algunos libros de Drucker -como de otros autores considerados expertos del management-, y los consideros muy valiosos, como muy valioso me resultó el texto ‘Managing Innovation’, de John S. Rydz. Pero Internet es especial.

En Internet me documenté asimismo sobre la excelencia informacional en las empresas, y conecté con el ‘information literacy (or fluency) movement’, con el ‘lifelong learning movement’, con el ‘knowledge management movement’, con el ‘critical thinking movement’…

Pero no me extenderé más para decir lo que el lector ya habrá interpretado: Vale la pena tirar del hilo en Internet. Gracias por su atención.

José EnebralJosé Enebral - Consultor Sénior y especialista en formación y estrategia de Recursos Humanos

 

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