listaRRHH Press. El Centro Sector Público-Sector Privado del IESE, dirigido por el profesor Xavier Vives, ha propuesto 10 reformas necesarias para salir de la crisis. Estas reformas, según el IESE, “darán una señal al mercado internacional de que España es un país que hace los deberes, con capacidad de pago de la deuda, y en el que se puede invertir con confianza. Sin ellas, a España le espera un largo periodo de estancamiento y las medidas actuales podrían tener un efecto efímero”.

Para Vives, "no hay ninguna reforma que por sí sola sea decisiva, pero las cuatro primeras deberían tener el carácter de urgentes", ya que el tiempo se acaba. Según el profesor, "Gobierno, oposición y agentes sociales harían bien en entender que van en un mismo barco que tiene unas vías de agua importantes que reparar. Quedan pocas dudas de que sin reformas vamos al estancamiento".

El problema de España son las bajas perspectivas de crecimiento a consecuencia de un sobreendeudamiento -público y privado-, con un importante componente externo, y bajos niveles de productividad.

Las reformas que permitirán que España tenga mucho más margen de maniobra son:

1. Sanear el sistema financiero para que fluya el crédito. La compra de activos inmobiliarios por parte de la banca esconde la morosidad, pero paraliza el crédito, y pospone el ajuste en el mercado inmobiliario en lugar de resolver el problema. El colchón que representan las provisiones extras que requirió el Banco de España se ha agotado prácticamente. Los activos dañados inmobiliarios deben ser reconocidos y provisionados, si cabe, con ayuda del FROB, cuya implementación está siendo demasiada lenta. Hay que reestructurar las entidades con problemas de solvencia.

2. Consolidar las cuentas fiscales aprovechando los necesarios recortes presupuestarios para aumentar la eficiencia de la administración pública. Eliminar superposiciones y duplicaciones de administraciones, simplificando los procedimientos burocráticos, incentivando la productividad de los servidores públicos, y fomentando el partenariado público y privado para mejorar la eficiencia, y posponer inversiones públicas de dudoso rendimiento social. El sector público ha de dar ejemplo de austeridad, empezando por la contención salarial, dado su efecto de arrastre en el sector privado. Sin un plan fiscal coherente a medio plazo, que incluya recortes en gasto público improductivo y la administración pública dando ejemplo del ajuste que debe hacer la sociedad, el horizonte no estará despejado. España debe evitar errores del pasado como la rebaja fiscal de los 400 euros o la subida salarial de los funcionarios en un contexto de deflación. Se han demostrado estímulos efímeros a la economía. También, los intentos de protección de sectores no competitivos fracasarán a medio y largo plazo, y costarán mucho dinero al contribuyente.

3. Transformar el mercado de trabajo. Hay que acabar con la dualidad injusta e ineficiente entre contratos indefinidos y temporales. Hemos de ir, respetando derechos adquiridos en lo posible, hacia un contrato único permanente (con aumentos de indemnización graduales según antigüedad y de acuerdo con nuestro entorno, por ejemplo). Debemos impulsar el trabajo a tiempo parcial, y reformar la percepción del subsidio de desempleo para que se incentive la búsqueda de trabajo y la movilidad entre empresas y geográfica. Hay que reformar la negociación colectiva que se ha convertido en un obstáculo a la mejora de la productividad. Hay que enfrentar el problema del absentismo laboral. Las propuestas del "documento de los 100" van en la dirección adecuada.

4. Restablecer el maltrecho mercado de alquiler -este sería el mejor impulso para el sector inmobiliario- devolviendo la plena seguridad jurídica a la propiedad. Sin esto, la absorción del stock de viviendas sin vender y la recuperación del sector inmobiliario serán muy lentas.

5. Reformar el sistema de pensiones para hacerlo viable a largo plazo, mediante una combinación de aumento en el esfuerzo de cotización, rebaja de las pensiones, alargamiento en el promedio de la edad de jubilaciones y reducción drástica de las prejubilaciones.

6. Reformar la Administración de Justicia para aumentar su eficiencia y rebajar los onerosos costes -directos e indirectos- que representa para la actividad económica.

7. Avanzar en la reforma del sistema educativo con los valores de exigencia, iniciativa, transparencia de resultados, autonomía y competencia entre centros; e impulso decisivo en el aprendizaje del inglés. Se necesita capital humano cualificado para competir en el mundo de hoy.

8. Impulsar el aumento de la productividad de manera sostenible:

9. Establecer una política energética coherente a largo plazo.

10. Reformar la organización burocrática del sistema científico-técnico y la universidad, sus mecanismos de gobierno y su financiación, de manera que se promueva la responsabilidad y la excelencia.

 

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