RRHH Press. Estados Unidos es uno de los países del mundo en el que más avanzadas y normalizadas están las políticas corporativas de diversidad. Buena muestra de ello es que la primera compañía tecnológica del planeta cuenta en su organización con una asociación que reúne a los empleados y empleadas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales de la firma, Gay, Lesbian, Bisexual, and Transgender Employees at Microsoft (GLEAM).Microsoft ha sido pionera en la diversidad en el lugar de trabajo. Fue una de las primeras compañías a nivel mundial en incluir en su política de no discriminación corporativa la orientación sexual.
Por su parte, el colectivo GLEAM fue fundado en 1993, alcanzando en 2004 los 700 miembros.
Pero Microsoft no es la única compañía norteamericana en contar con asociaciones de empleados “GLBT”. AT&T, la primera ‘teleco’ del mundo por ingresos, cuenta entre sus diez asociaciones de empleados con la ‘LEAGUE’, Lesbian, Bisexual, Gay and Transgender United Employees at AT&T.
Otro ejemplo, de los muchos existentes -y no sólo en Norteamérica-, es la también conocida 3M, Minnesota Mining and Manufacturing Co, inventora del famoso ‘Post It’, que tiene su asociación ‘People Like Us’ (Gente Como Nosotros) o PLUS, que, además de servir a la unión y reconocimiento de los empleados GLBT, promueve un ambiente laboral donde este colectivo profesional pueda alcanzar su máxima productividad independientemente de su orientación sexual. Incluso es entendida como un vínculo –además de realizar funciones de asesoramiento- con el departamento de Recursos Humanos y la alta dirección.
Según una empleada transexual de 3M, Especialista Senior de Desarrollo de Producto, “Ellos te respetan, te entiendan o no…”.
Dell, Intel, General Electric (GE)… son otras muestras de diversidad real en las corporaciones estadounidenses, tanto públicas como privadas, cada vez más extendidas en el mundo anglosajón, porque sería injusto no mencionar casos similares en Reino Unido, por ejemplo.
En España, sin embargo, es difícil encontrar una diversidad corporativa tan desarrollada. Basta con echar un vistazo a las páginas web de las compañías del Ibex 35, en las que, como mucho, se encuentran referencias a una diversidad que ‘distingue’ entre trabajadores nacionales y extranjeros, menciones a la no discriminación por cuestiones religiosas o de orientación sexual o a la igualdad entre hombres y mujeres. Es decir, prehistoria.