Francisco ArandaRRHH Press. Se confirma el perfil negativo del mercado laboral en el primer trimestre de 2011. El aumento del desempleo y la caída de la afiliación observadas en los dos primeros meses del año (200.000 y 240.000 efectivos, respectivamente), a la espera de lo que ocurra con la población activa, presionarán al alza la tasa de paro, que, de hecho, podría alcanzar el máximo en el primer trimestre de 2011. No descarto que se eleve hasta el 21%.

Nuestra única esperanza para el segundo semestre es una reactivación del sector turístico ante las tensiones geopolíticas del Norte de África y Oriente Medio que puedan contribuir a atraer más turistas al litoral español en el corto plazo y, por tanto, sostener la afiliación en estas ramas de los servicios.

Aunque las cifras de empleo de los registros administrativos de empleo suelen comportarse mejor en febrero que en enero, como así ha sucedido, la lectura de los datos que hemos conocido hoy refleja el alarmante deterioro de nuestro tejido productivo: más parados de lo esperado, caída de la afiliación frente al aumento barajado y reducción de la contratación, sobre todo, la indefinida. Por lo tanto, hay que acometer políticas de menos pegatinas y más reformas serias que permitan crear empleo y riqueza para todos.

Lo más preocupante es la evolución de la afiliación a la Seguridad Social, que en el mes de febrero perdió 14.744 efectivos (62.000 en términos desestacionalizados), en contraste con el aumento esperado. La afiliación ya se sitúa en niveles de hace seis años. Es decir, a nivel de empleo hemos retrocedido seis años, lo cual es peligroso para el futuro de nuestro estado de bienestar que solo podemos consolidarlo con una economía vigorosa.

Por último, el número de contratos registrados durante el mes de febrero ha sido de 1.011.418, lo que supone una reducción de 16.804 (-1,6%) frente al mismo mes del año anterior, siendo esta la primera interanual negativa (salvo la observada en octubre de 2010) desde finales de 2009. Lo que más se ha reducido ha sido el número de contratos indefinidos (-6,7 %), aunque también se han registrado menos contratos temporales (-1,1%).

La recesión laboral tiene un tempo y una anatomía muy diferente a la económica, y la salida de esta crisis laboral no será tan sencilla como si se tratara de ver progresivos aumentos del PIB trimestre a trimestre, que es lo que veremos a lo largo del año. La recomposición laboral será muy intensa, escaseando ciertos perfiles y siendo doblemente redundantes muchos otros. El crecimiento será claramente insuficiente para tirar del empleo por un tiempo. El retroceso en la contratación tanto temporal, como, especialmente, indefinida (a tiempo completo y a tiempo parcial, que se quería estimular con la reforma de las Políticas Activas de Empleo), es una mala noticia complementaria, de gran trascendencia, sin embargo, porque refleja las dudas de los empleadores, quienes, si bien no dejan de aprovechar cualquier oportunidad de ampliar su actividad productiva, se lo piensan muchas veces antes de ampliar las plantillas ante la persistencia de las incertidumbres.

 

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