españaRRHH Press. Según los últimos datos de Eurostat armonizados para el conjunto de los 27 países de la UE, España es, en enero de 2011, el país con un mayor Índice de Miseria con el 23,9%, tasa muy superior a la media comunitaria (12,8%), según ha puesto hoy de relieve la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT).

Esta diferencia es aún mayor si se compara con países como Holanda y Austria, ambas con un 6,6%, Luxemburgo (8,4%) o Alemania (8,7%). Además, España también es el país de la UE-27 que más ha visto crecer este índice (+13 puntos porcentuales), por delante de Lituania, que lo incrementa en 12 puntos.

El Índice de Miseria español es superior incluso al de aquellos países que están sufriendo con especial crudeza los efectos de la crisis o que tienen una renta per cápita muy inferior a la media comunitaria. Es el caso de Lituania (22,9%), Eslovaquia (18,3%), Letonia y Grecia (18,1%). Estas diferencias son debidas, fundamentalmente a las deficiencias que presenta el mercado laboral español, ya que el incremento del IPC en nuestro país (3%) se sitúa cercano al que muestra la media comunitaria.

Las previsiones de paro e inflación, apuntan a nuevos aumentos en el Índice de Miseria español

Pese a que el desfavorable comportamiento del mercado de trabajo en España ha sido el causante principal del aumento en el Índice de Miseria, y por tanto el culpable de la pérdida del poder adquisitivo de los ciudadanos, a partir de ahora la inflación será clave en el inevitable aumento de este indicador.

Las previsiones apuntan a que la tasa de paro media para el año 2011 se mantendrá algo por encima del 20%. La débil recuperación económica en España no permitirá finalizar este año con una creación de empleo suficiente como para reducir la tasa de paro, mientras que la mayoría de países de nuestro entorno ya están inmersos en la senda de consolidar su recuperación. Además, la inestabilidad por la que atraviesan los principales países productores de petróleo y la amenaza del aumento en los precios de la energía, debido a la gran dependencia energética española, junto con el aumento del 3,6% i.a del IPC en febrero, pueden sumir a la economía española en un periodo de estanflación, caracterizado por el estancamiento económico y la subida de precios. Este aumento de los precios de la energía, puede acarrear la subida de los tipos de intervención del BCE para tratar de contener la inflación en la Eurozona, algo que podría terminar por arruinar la leve recuperación económica española y agravar el problema del desempleo.

 

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