RRHH Press. Según un estudio realizado por Deloitte entre altos directivos de empresas manufactureras españolas, pertenecientes a sectores como Siderurgia, Metalurgia, Química, Productos industriales, Ingeniería o Automoción, estos consideran que el periodo 2011-2013 será positivo en términos de crecimiento, esperando un incremento medio de facturación del 13%.Sin embargo, los profesionales consultados continúan percibiendo los ajustes de la crisis, de manera que casi la mitad (46%) estima un plazo superior a los dos años para la normalización del acceso al crédito, y un 40% sitúa este plazo entre 1 y 2 años. Así, la principal tendencia identificada por los directivos de este sector para los próximos meses es la persistencia de dificultades financieras. A pesar de una sensación generalizada de recuperación en el medio plazo, para los próximos 12 meses se considera que la industria continuará haciendo frente a una situación financiera muy compleja, especialmente las pymes.
Como segunda tendencia más destacada por los directivos aparece la diversificación hacia nuevos mercados, lo que, según Mariano Cabos, socio de Deloitte responsable de la industria manufacturera en España, “prueba la apuesta decidida de la industria española por la internacionalización como motor de su recuperación y crecimiento”.
Competitividad de la industria manufacturera española
La industria manufacturera doméstica española está formada por un amplio número de pequeñas y medianas empresas con recursos de inversión limitados, lo que hace aun mayor el reto de la competitividad. Alcanzar el tamaño mínimo de eficiencia es uno de los retos principales. En este sentido, los directivos consultados identifican la internacionalización y la innovación como las claves para la mejora de la competitividad.
Además, es destacable que el producto de bajo coste, que ha ganado peso en un entorno económico complejo, no es percibido como prioritario en el sector para ser más competitivos.
Para fomentar la competitividad, los directivos apuestan por la mejora de la calidad y diseño del producto y la reducción de costes en la organización, como medidas a adoptar internamente, y por la flexibilización del mercado laboral, el acceso a financiación e incentivar la I+D+i, como demandas para el Gobierno.
Por otro lado, los directivos que participaron en la encuesta consideran que sus compañías deben centrar la innovación en las mejoras tecnológicas y en los procesos de producción. Sin embargo, el principal obstáculo que identifican es la falta de una estrategia eficiente de generación de innovación en sus organizaciones. Para Mariano Cabos, socio de Deloitte, “la innovación es clave para ser más competitivo. Las empresas innovadoras exportan más, cuentan con una mayor cartera de productos y facturan más que sus competidores. La intensidad tecnológica de nuestros productos ha de seguir aumentando rápidamente. La industria española debe integrar la innovación en todos sus procesos de negocio”.
Partir con desventaja frente a los competidores locales es el mayor obstáculo identificado por los directivos consultados a la hora de iniciar un proceso de internacionalización. En este sentido, más de la mitad de las compañías consultadas (54%) cuenta con al menos una planta de producción en el extranjero. Europa es el centro de producción más relevante para el tejido industrial español, aunque hasta un 27% de las compañías consultadas cuenta con capacidad de producción en América y Asia.