La próxima fase de la inteligencia artificial

Redacción. La inteligencia artificial (IA) entra en una nueva etapa dentro de las organizaciones. Tras la rápida adopción de herramientas generativas, las empresas empiezan a prepararse para un nuevo paradigma: la IA agéntica.

A diferencia de las soluciones tradicionales, que dependen de instrucciones puntuales, los agentes de IA planifican, ejecutan y adaptan tareas de forma más autónoma, siempre dentro de objetivos definidos por la organización. La IA deja así de ser una herramienta reactiva para convertirse en un elemento activo de los flujos de trabajo.

Para SoftwareOne, proveedor de soluciones de software y cloud, esta transición es una oportunidad para ganar eficiencia, aunque exige un enfoque estructurado de la adopción tecnológica.

Mario Molina, director general de SoftwareOne Iberia, señala que "el impacto real de la IA agéntica dependerá de la madurez digital de las organizaciones y su éxito no estará únicamente en la disponibilidad de nuevas herramientas, sino en la capacidad de las empresas para preparar los datos, informar a las personas, revisar procesos y garantizar un uso seguro, gobernado y alineado con los objetivos del negocio".

Con esta idea, la compañía plantea cinco factores para maximizar el aprovechamiento de la IA agéntica.

El primero es la preparación de los datos: su calidad, accesibilidad y seguridad condicionan la precisión de las respuestas y el retorno de la inversión. El segundo consiste en garantizar desde el inicio la seguridad, el cumplimiento normativo y la gobernanza, con reglas claras sobre permisos de acceso, trazabilidad y control de las decisiones.

El tercer factor pasa por revisar los procesos antes de automatizarlos, ya que automatizar tareas poco claras solo acelera los problemas existentes; conviene identificar antes dónde puede la IA generar valor, ya sea en gestión documental, atención al cliente, análisis de datos u operaciones internas.

El cuarto punto es preparar a las personas para trabajar con agentes digitales, lo que exige un cambio cultural: los equipos deben aprender a usar estas herramientas, conocer sus límites e integrarlas en sus rutinas. La formación, la comunicación interna y la gestión del cambio son, según SoftwareOne, esenciales para evitar resistencias o un uso incorrecto.

El quinto factor es medir el impacto, los costes y el retorno de la inversión, optimizando licencias y plataformas para que la adopción de IA genere valor sostenible.

Según SoftwareOne, la IA agéntica puede acelerar la evolución del puesto de trabajo digital, de forma que los equipos se centren en tareas de mayor valor mientras los agentes asumen actividades más operativas o repetitivas. No obstante, la transformación solo tendrá éxito si va acompañada de supervisión, criterios éticos y una estrategia tecnológica coherente.

"El futuro de los puestos de trabajo no estará definido únicamente por la autonomía de la IA, sino por la forma en que las empresas sean capaces de combinar esa autonomía con control, confianza y responsabilidad. La tecnología puede aumentar la productividad, pero seguirá siendo el talento humano quien deba definir prioridades, interpretar el contexto y tomar decisiones críticas", concluye Molina.

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