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Empecemos por el principio. ¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste hablar sobre Experiencia de Empleado? ¿Sabes ya de qué se trata? Estamos bastante acostumbrados a oír hablar de ello, pero no tenemos del todo claro si sabemos lo que es.

Hay un batiburrillo de información al respecto, muchos que mezclan nuevos y viejos conceptos, pero la realidad es que la gran mayoría piensa que es como la Experiencia de Cliente, pero con los empleados.

No vamos a abrir ahora el debate sobre qué es, efectivamente, la Experiencia de Cliente, eso lo dejamos para más adelante, sino que vamos a centrarnos en la Experiencia de Empleado.

Mucho se habla últimamente de la experiencia de los empleados, incluyendo dentro de este término diferentes elementos que, en muchos casos, ya existían en nuestras organizaciones, aprovechando este concepto para intentar mezclar “churras con merinas” y seguir sin cumplir con el verdadero objetivo de un auténtico modelo de Experiencia de Empleado.

La Experiencia de Empleado es realmente un modelo de gestión pensado para dar solución a las necesidades de los empleados en base a lo que viven y sienten en los principales momentos de relación con su compañía.

Por lo tanto, es un medio por el que, a través de entender este recorrido de los empleados (journey), podemos crear prioridades clave en sus vidas, ayudándonos a priorizar en base a lo que viven actualmente -experiencia actual- y a lo que les gustaría vivir -experiencia deseada– y de cuya diferencia saldrán las acciones que tendríamos que llevar a cabo para alcanzar estos retos que tanto nos preocupan (compromiso, vinculación, rotación o el tener verdaderos embajadores de marca…).

El objetivo final del modelo es poner en el centro de la organización al empleado, siendo este quién marque sus propias prioridades. Pero no solo se centra en dar respuesta a los empleados, la Experiencia de Empleado ayuda a tres colectivos claves para hacer real la transformación:

1. Al área de RRHH o gestión de personas, ya que el modelo de Experiencia de Empleado nos facilita una visión real, ágil y cuantitativa con la que poder demostrar la correlación entre la experiencia de los empleados y otros indicadores clave para la compañía, así como entender el impacto de las acciones que estamos llevando a cabo, aumentando con ello la credibilidad de nuestro trabajo y el retorno directo para la cuenta de resultados.

2. A los mandos o responsables de personas, al dotarles de una herramienta con la que poder entender la situación de sus equipos y las palancas concretas que afectan a su día a día, haciendo real la experiencia deseada y mejorando los puntos de dolor de sus equipos.

3. A los propios empleados, ya que serán los beneficiados de un modelo en el que son los protagonistas, sintiéndose escuchados ya no como un ente global al que se le dotan de políticas de gestión, sino como personas concretas que quieren vivir y sentir una experiencia propia, mejorando gracias a este modelo su compromiso y su vinculación, y, con ello, su rendimiento.

La Experiencia de Empleado es un modelo que vertebra la compañía y crea un modelo de relación con los empleados, y que ayuda a conseguir los retos vinculados a la gestión de personas. Pero, para ello, se tiene que crear un modelo de verdad y no tratar de renombrar las acciones que ya se llevaban a cabo y cuyo objetivo es otro.

Si de verdad queremos crearun modelo de gestión en el que el empleado esté en el centro... bienvenidos a la era de la Experiencia de Empleado.

José Luis Pascual

José Luis Pascual

 

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