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Como podéis ver, ya hemos abordado en este blog asuntos clave como qué es la Experiencia de Empleado, qué beneficios reporta, qué cosas hay que tener en cuenta y la importancia de la medición. Pues bien, ahora es necesario entender cómo funciona esta medición, que es crucial en el modelo de Experiencia de Empleado.

Para ello, lo primero es comprender que la fase de medición no es algo aislado o que se centre en la última de las etapas, sino que se lleva a cabo durante todo el proceso, ya que la Experiencia de Empleado es un modelo de gestión integral que exige que la medición sea recurrente.

Es necesario, por tanto, obtener datos para saber qué se está viviendo momento a momento y, así, poder plantear palancas de actuación y dar respuestas a nuestros empleados para, a partir de ahí, comprobar que los cambios y acciones nuevas llevadas a cabo están dando realmente sus frutos.

Partir del empleado para llegar al empleado

Cuando nos planteamos lanzarnos a trabajar la Experiencia de Empleado en nuestras compañías es importante tener en cuenta varios factores: primero, y fundamental, la comunicación del proyecto. Pueden surgir muchas dudas de para qué se va a hacer esto, por qué no es otra medición similar a las que ya hemos lanzado en el pasado como clima o compromiso, la confidencialidad de las respuestas, las expectativas generadas... por ello hay que clarificar bien en qué consiste el diagnóstico y que próximos pasos se llevarán a cabo. No se pueden lanzar encuestas para tener el diagnóstico y luego no hacer nada.

La Experiencia de Empleado parte de preguntar a los propios empleados qué viven y sienten en los diferentes momentos de su vida como trabajadores, desde que conocen la compañía hasta que viven una desvinculación, para, después, poder actuar ahí. Ese será el comienzo de todo.

Habrá que diseñar un cuestionario bien trabajado de donde podamos recoger, a través de preguntas muy concretas, la información momento a momento, y saber de primera mano qué viven. A partir de ahí podremos empezar a sacar conclusiones y saber qué está pasando.

Tras conocer los porqués y alinearlos con lo que la compañía tiene como objetivo, se pueden plantear acciones a trabajar en aquellos momentos en que hemos visto que hay un proceso de mejora o que son clave para el empleado.

Nuevas acciones o diferentes procesos de hacer las cosas

En esta etapa hay un punto que no hemos tocado hasta ahora y que es clave en estos procesos. Ya que partimos de la experiencia actual -qué viven y sienten los empleados hoy- y queremos llegar a la experiencia deseada -qué les gustaría vivir y sentir-, lo que claramente generará cambios, es recomendable implantar nuevas acciones o procesos diferentes de hacer las cosas.

Generalmente, la gestión del cambio de la experiencia de los empleados es algo que cuesta mucho en las compañías y no se puede hacer de un día para otro, sino que es un proceso a largo plazo, implica a muchas personas y, prácticamente, siempre estamos hablando de un cambio de cultura en ciertos aspectos de la compañía.

Tenemos que tener en cuenta que, probablemente, un proceso de mejora de la Experiencia de Empleado llevará consigo un proceso de transformación y cambio, y que en este proceso hay roles clave con los que deberemos trabajar muy de la mano: los mandos intermedios. Ellos serán los principales protagonistas de llevar a cabo las nuevas acciones y de que lleguen en cascada a todos los empleados.

En todo proceso de transformación hay tres puntos a trabajar: la comunicación, la capacitación de las personas implicadas y la motivación al cambio por parte de todos. Trabajando bien estos tres conceptos podremos emprender un nuevo camino dentro de la compañía hacia una nueva Experiencia de Empleado.

La ventaja de poder medir de manera recurrente es que podremos saber el impacto de las acciones y entender cómo evoluciona la experiencia y como correlaciona la misma con indicadores clave de gestión, además de poder hacer ‘zoom’ sobre lo que está pasando en momentos puntuales del año en diferentes áreas, colectivos etc. Son datos muy relevantes que pueden ayudar a todos a mejorar tanto la Experiencia de Empleado como, por supuesto, los resultados globales.

Casilda Urrecha

Casilda Urrecha
 
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