Recursos Humanos RRHH Press – La Fundación BBVA ha impulsado un proyecto de investigación, liderado por María Ángeles Durán, profesora de Investigación del CSIC en el Centro de Ciencias Sociales y Humanas, sobre el trabajo no remunerado, un “gigante escondido” en las magnitudes macroeconómicas, no incluido en la contabilidad nacional española por la falta de una clara definición conceptual y por las dificultades metodológicas para medir su extensión.
Este estudio, cuyos resultados serán objeto de un libro y varios documentos de trabajo editados por la Fundación BBVA, define el trabajo no remunerado como “el que se presta sin una contrapartida de dinero y sin la expectativa de que quien lo recibe vaya a remunerarlo de forma proporcionada al tiempo que se ha dedicado a dicho trabajo”.
El trabajo no remunerado incluye el autocuidado o la alimentación entre otros segmentos, pero el mayor porcentaje se concentra en la prestación de cuidados a terceros y, dentro de esa actividad, se puede establecer otra clasificación por destinatarios: niños, enfermos y mayores sanos que requieren atención.
“A ellos se suma un cuarto grupo, el de personas en perfectas condiciones físicas y mentales que dividen el trabajo y se consideran exentos de las cargas que supone su cuidado y manutención”, según explica María Ángeles Durán. “En esa tipología encajan algunos varones y una parte de la generación joven que da por hecho que va a recibir de forma inmediata y sin contrapartida los cuidados cotidianos de alimentación, limpieza y cuidado del hogar. Esa carga en España la suelen asumir las madres, a diferencia de otros países europeos donde los jóvenes se independizan o se hacen corresponsables en el hogar mucho antes”.
Según el Estudio Fundación BBVA sobre Universitarios Europeos de 2010, el 70% de los universitarios españoles no se habían independizado, frente a la mayoría de los estudiantes suecos, alemanes o británicos que sí lo habían hecho.
Jornada laboral anual no remunerada
El estudio de Durán cifra en 730 horas el tiempo que la mayoría de los varones españoles (un 72%) dedica anualmente al trabajo no remunerado de carácter material, esto es, excluyendo el cuidado de otras personas.
El 46% de las mujeres le dedica ese tiempo, pero el resto, la mayoría, le dedica más horas. En el grupo específico de las amas de casa, la dedicación al trabajo no remunerado, excepto cuidado, está entre las 1.461 y las 2.190 horas al año para el 29%, seguida por un 27% que llegan a destinar entre 2.190 y 2.920 horas anuales.
Cuantificar el trabajo no remunerado
La importancia de detectar y valorar el trabajo no remunerado radica en que, en cualquier momento, esa actividad podría incorporarse al mercado de trabajo remunerado y, por tanto, al actual marco económico. Algo que ocurrió primero con la producción de alimentos o textil y que en los últimos años se ha incrementado en áreas como el cuidado de los niños -coincidiendo con la incorporación de la mujer al mercado laboral- o más recientemente con el cuidado de mayores y dependientes.
A la hora de cuantificar el volumen de trabajo no remunerado hay diferencias metodológicas. Según Durán, “otros estudios invisibilizan actividades que se realizan de forma simultánea y con ello el cuidado queda oculto. En encuestas basadas en el recuerdo no es fácil que aflore una actividad que no es física, está mal delimitada, no provoca desplazamiento y puede realizarse simultáneamente con otra.
Todas esos rasgos están en el cuidado, por eso es muy probable que, por ejemplo, el entrevistado diga que estaba viendo la tele, pero no manifieste que lo hacía acompañando a un mayor al que cuidaba”. Y a eso, añade, habría que sumar otros conceptos como el del “tiempo de mera disponibilidad, durante el que no se puede desempeñar otra actividad. Por ejemplo la canguro que cuida a niños que están dormidos”.
Otra barrera para la cuantificación es la yuxtaposición entre trabajo remunerado y no remunerado: “Es algo que difícilmente se identifica porque nadie lo reconoce, pero el ejemplo es el de la madre que llama desde el despacho para asegurarse de que el niño o el mayor enfermo está bien. Es lo que denominamos jornada intensificada”.
No hay una estimación oficial de peso del trabajo no remunerado respecto al PIB. Sin embargo, según Durán, “nuestro equipo es pionero y nuestra metodología hace que aflore más volumen –el doble respecto a otros estudios- y lo valoramos económicamente más que otros investigadores: en el caso del cuidado, a razón de 8 euros por hora, una cantidad para la que tomamos la media del mercado. De ahí y a partir de datos del INE llegamos a la conclusión de que el PIB aumentaría en un 53% si contabilizara el trabajo no remunerado. Hay que tener en cuenta que, aunque el precio por hora es menor en el trabajo no remunerado, este emplea más recursos y tiempo –no existen horarios limitados- que el mercado”.
Pagar el trabajo no remunerado es inviable
Aunque hay algunas corrientes que reclaman la remuneración para este tipo de actividad, Durán argumenta que dado su volumen sería inviable, pero sí menciona otro tipo de reconocimiento o contrapartidas: “España es pionera en un reconocimiento importante que tiene más de un siglo y es el régimen mayoritario en los matrimonios, el de gananciales, que estipula que el patrimonio que se acumule es propiedad de ambos a partes iguales y así se reparte en caso de divorcio. Otra vía sería la de las pensiones que reconozcan el trabajo no remunerado”.
A prueba de crisis
También en este campo la crisis económica ha tenido repercusión. “Había un proceso ascendente de trasvase al mercado, sobre todo en cuidado. La crisis ha contraído esa tendencia, pero las previsiones nos dicen que la demanda seguirá aumentando por una razón demográfica, de envejecimiento de la población y cronificación de algunas enfermedades, aunque pueden introducirse factores correctores –sobre todo la medicina preventiva- para demorar la necesidad de cuidado en personas mayores y enfermas”, explica Durán.
Los autores del estudio prevén que la demanda de cuidados en España crezca un 50% de aquí a 2050, con especial incidencia en el segmento de personas mayores, que ocupan actualmente el 27,5% de la demanda de cuidados, pero que se prevé lleguen al 46% en 2050.
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