Recursos Humanos RRHH Press - La reforma laboral aprobada por el Gobierno el pasado mes de febrero supondrá “en el momento actual de recaída de la actividad y el empleo, una destrucción de entre 738.000 y 807.000 empleos solo en 2012, lo que implica una pérdida de entre 103.000 y 172.000 puestos de trabajo adicionales a la previsión oficial, fijada en 635.000 empleos”, según asegura la Fundación Ideas para el Progreso, Think Tank próximo al PSOE liderado por el exministro de Trabajo y Asuntos Sociales Jesús Caldera.
Esta es la principal conclusión del documento de análisis político ‘Reforma laboral y crisis: efectos sobre la economía española’, elaborado por el departamento de Economía, Sostenibilidad y Bienestar de esta fundación, que ha sido presentado por el propio Caldera.
Según asegura la fundación, el texto desmonta las principales justificaciones que plantea el Gobierno de Mariano Rajoy para llevar a cabo la reforma: la necesidad de flexibilizar y abaratar el despido para incentivar así a las empresas a contratar más, y la conveniencia de ajustar a la baja los salarios para elevar la competitividad de la economía española.
Para Caldera, en la situación actual, caracterizada por una recaída en el ritmo de recuperación en toda la Unión Europea y con España al borde de la recesión, esta transformación radical de las reglas del mercado de trabajo frenará aún más la actividad económica.
En este contexto, en base a investigaciones llevadas a cabo por Ideas, “el impacto macroeconómico de una reforma laboral ‘procíclica’ será dramático en la coyuntura actual, pues la reducción de salarios y el más que previsible aumento del paro van a deprimir aún más el consumo, lo que tendrá un impacto inmediato sobre el PIB y sobre el déficit público, pues habrá una caída de la recaudación fiscal, en especial por IVA e IRPF, y un aumento del gasto por las prestaciones por desempleo”.
Sobre la previsible evolución de los salarios reales, el documento construye dos escenarios de impacto sobre el PIB y el déficit público. Así, solo con una reducción de los salarios del 2% la economía española se contraería también un 2% (la previsión del Gobierno es 1,7%) y perdería 738.000 empleos, 103.000 más de los ya anunciados por parte del ministro de Economía y Competitividad, Luis De Guindos. El déficit público se alejaría del objetivo del 5,3% del PIB exigido por la UE al Gobierno y escalaría al 5,5%.
Sin embargo, según ha detallado Caldera, solo con que la caída de los salarios reales sea del 2,5%, España se verá abocada a una contracción del PIB del 2,2%, cinco décimas más que la prevista por el Gobierno, y una destrucción de 807.000 empleos, 172.000 más que la previsión oficial del Gobierno. En este escenario, el desempleo superará la barrera de los 6 millones a finales de 2012, y el déficit público no será menor del 5,6% del PIB, lo que obligará a un ajuste de 37.901 millones de euros, 3.422 millones adicionales al ajuste ya previsto por el Ejecutivo para alcanzar el objetivo del 5,3% que le exige la UE.
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