Trabajador sénior

Redacción. Los trabajadores de 55 años o más muestran un mayor vínculo con la organización y una mayor implicación en el trabajo que los menores de esa edad, aunque registran niveles más elevados de estrés laboral. Además, perciben menos discriminación por edad en lo relativo a la asignación de tareas, la promoción y las oportunidades de desarrollo.

Así se desprende del Índice de Inclusión por Edad y Bienestar Laboral (IEBL), presentado días atrás en Barcelona por la Cátedra Bienestar+ para una Longevidad Activa y Saludable, iniciativa académica y social impulsada por CaixaBank, la Fundación “la Caixa” y VidaCaixa, en colaboración con la Universidad de Deusto, la Universidad Pontificia Comillas y Esade.

La edad avanzada no supone un menor bienestar laboral

El IEBL analiza la inclusión por edad y el bienestar laboral de las personas trabajadoras en España a través de dos dimensiones: la percepción de que sus organizaciones las valoran y les ofrecen oportunidades independientemente de su edad; y el bienestar laboral, tanto en el ámbito individual —la motivación en el trabajo y el compromiso con la organización— como en el de equipo —el apoyo de los compañeros y de las personas que supervisan su trabajo y la participación activa—.

El estudio, basado en una encuesta en línea a 3.000 personas de entre 18 y 74 años laboralmente activas de empresas de diez o más trabajadores, revela también que los grupos de menor y mayor edad presentan los valores globales más altos, en comparación con el resto de los tramos.

Además, en el análisis por grupo de edad y sexo, se observa que los hombres registran valores superiores a los de las mujeres en todas las edades, con una diferencia mayor en los grupos de 16 a 24 y de 65 a 74 años, los grupos con menor presencia en la muestra.

Nivel de formación, experiencia y tamaño de la empresa

Según el estudio, el nivel formativo de los trabajadores también puede influir, ya que, en los niveles educativos más bajos, las personas de más de 55 años presentan mejores resultados que los grupos de menor edad.

Los investigadores apuntan que la experiencia y la reputación acumuladas con la edad podrían compensar un nivel de formación más bajo. Sin embargo, esta diferencia por edades desaparece a medida que aumenta el nivel de formación.

En cuanto al tamaño de la empresa, los trabajadores de más de 55 años obtuvieron mejores resultados que los menores de esa edad en las empresas pequeñas; en las medianas, ocurrió lo contrario y, en las grandes, las diferencias entre ambos grupos se redujeron, lo que podría estar relacionado con una mayor disponibilidad de recursos y políticas específicas de recursos humanos orientadas a promover la inclusión y el bienestar en estas empresas.

“El Índice de Inclusión por Edad y Bienestar Laboral aporta evidencia para revisar algunos estereotipos asociados a la edad en el entorno profesional y entender mejor cómo evolucionan el bienestar y la inclusión a lo largo de la vida laboral”, señaló David Roch, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pontificia Comillas e investigador principal del IEBL.

El equipo investigador propone una serie de medidas para convertir la diversidad de edades en una fortaleza, promover el bienestar durante toda la vida laboral y preparar a las personas para trayectorias laborales más largas.

Para ello recomienda, entre otras cosas, formar a las personas que lideran equipos para gestionar los estereotipos de edad, garantizar la igualdad de oportunidades, adaptar los entornos laborales a las necesidades cambiantes y promover la cooperación intergeneracional.



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