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Redacción. Solo un 22 % de los trabajadores a nivel global no tendría problema en informar a su superior si sufre un problema de salud mental.

Así se desprende del nuevo informe del ADP Research Institute, The Workforce View 2020, en el que han participado más de 32.000 trabajadores en todo el mundo y que pone de manifiesto que el estigma en torno a la salud mental en el lugar de trabajo sigue estando presente las empresas.

El teletrabajo, la inestabilidad laboral y el exceso de horas en las jornadas provocadas por la crisis sanitaria han impactado en empresas de todos los sectores y ha empeorado esta situación. El 70 % de los que trabajan en medios de comunicación se sienten estresados al menos una vez por semana, al igual que el 69 % de los trabajadores de tecnologías de la información y telecomunicaciones.

The Workforce View 2020 analiza cómo se sienten los empleados sobre los problemas actuales en el lugar de trabajo y el futuro laboral. Según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión y la ansiedad le cuestan a la economía mundial un billón de dólares al año en pérdida de productividad, y cerca de 264 millones de personas en todo el mundo sufren depresión en soledad.

Covid-19 y el estrés empeoran la situación

Los esfuerzos actuales para contener la pandemia de coronavirus en muchos países podrían provocar que los problemas de salud mental sean aún más graves, ya que trabajadores de todos los sectores han tenido que teletrabajar, han aumentado las preocupaciones sobre su seguridad laboral y han tenido que enfrentarse a jornadas más largas.

Seis de cada diez trabajadores (62 %) aseguran sentirse estresados en el trabajo al menos una vez a la semana, mientras que solo uno de cada diez (11 %) afirman no sufrir estrés .

Según Raúl Sibaja, head of operations of ADP Iberia, “los problemas de salud mental se ocultan todavía bajo un sentimiento de vergüenza y afecta negativamente a trabajadores y empresas. A pesar de los muchos intentos que se llevan a cabo para enfrentarse a este tabú, todavía queda un largo camino por recorrer. Hablar sobre la salud mental sigue siendo difícil, ya sea porque las personas temen que pueda dañar sus carreras o debido a las sensibilidades culturales, y por eso los responsables de Recursos Humanos deben y pueden desempeñar un papel importante en romper las barreras para que la plantilla se sienta cómoda al tratar este tema”.

“Crear conciencia sobre el problema dentro de las organizaciones, establecer políticas para tratarlo y asesorar a los empleados sobre cómo pueden obtener ayuda son algunas de las formas en que los empleadores pueden demostrar que se preocupan y que se lo toman en serio. Sin embargo, dado que el estrés extremo y crónico puede ser un desencadenante de problemas de salud mental, los empleadores también deben pensar en cómo aliviar la carga sobre los trabajadores, porque puede contribuir a la mala salud, ya sea física o mental. Confirmar si existe un problema de horas extras o si el personal se siente valorado en sus roles podría tener un efecto positivo en el ambiente de la empresa”, añade.

“A medida que más trabajadores teletrabajan debido al coronavirus, o invierten más horas en trabajos en los que son más propensos a contraerlo, los riesgos para la salud mental aumentan. Además de los impactos físicos de Covid-19, los empleadores también deben tener en cuenta sus posibles impactos psicológicos. Eso será un desafío especialmente para las grandes empresas, donde el personal trabaja de forma remota o en culturas donde discutir sobre salud mental está menos aceptado socialmente. Sin embargo, es una situación ante la cual RRHH tendrá que hacer frente tanto ahora como cuando los trabajadores regresen a las oficinas, ya que es posible que represente otra situación de estrés el volver a aclimatarse”, concluye Sibaja.

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