La práctica regular de ejercicio físico tiene efectos positivos en la vida diaria de las personas, por lo que, en general, es una actividad que favorece nuestra faceta laboral.
Un estudio publicado en la revista Medicine and Science in Sports and Exercise en 2013 encontró que las personas que realizaban ejercicio físico con regularidad tenían un menor número de ausencias laborales y un menor riesgo de enfermedades relacionadas con el trabajo, lo que produce un impacto positivo en la productividad.
¿En qué aspectos de nuestra vida puede beneficiarnos el ejercicio?
Practicar ejercicio nos supone un aumento de la energía y de la vitalidad, lo que puede traducirse en una mayor productividad y mejor desempeño laboral. Además, mejora la capacidad para concentrarse y tomar decisiones.
El ejercicio puede ser una herramienta efectiva para reducir el estrés, lo que nos ayuda a reducir los niveles de ansiedad y depresión. También estimula el cerebro y aumenta nuestra capacidad para pensar con claridad y creatividad.
En situaciones normales, la práctica de ejercicio mejora la salud física, ayudándonos a mejorar la autoestima y la confianza en el trabajo. Al ser una actividad que se puede compartir con compañeros de trabajo, fomenta el espíritu de equipo y la camaradería.
Es importante tener en cuenta que, para obtener los beneficios del ejercicio en el ámbito laboral, es necesario hacerlo de manera regular y constante. También es importante elegir una actividad que sea agradable y adecuada para las capacidades y preferencias individuales.
¿Qué consecuencias tiene la falta de actividad deportiva?
Cuando no se realiza ninguna actividad relacionada con el deporte, las personas que trabajan muchas horas son más proclives a experimentar una variedad de consecuencias físicas y emocionales que inciden negativamente en su calidad de vida. Algunas de las consecuencias más comunes incluyen:
- Estrés y ansiedad. Las largas horas de trabajo y la falta de actividad física los aumentan, provocando un impacto negativo en la salud mental y emocional de la persona. Esto puede incluir síntomas como irritabilidad, insomnio y dificultad para relajarse. También puede aumentar el riesgo de depresión al tener el ánimo decaído, o incidir en una baja autoestima y confianza en uno mismo, destruyendo la motivación para alcanzar metas y objetivos.
- Aumento de peso. La falta de actividad física ralentiza el metabolismo y aumenta la acumulación de grasa, lo que puede llevar a la obesidad.
- Problemas cardiovasculares. Existe una relación directa entre ciertas enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y la diabetes en personas que no realizan actividad física.
- Fatiga. Disminución de la energía vital y déficit de concentración desembocan en un bajo rendimiento laboral y un empeoramiento de la calidad de vida en general.
- Problemas posturales. Dolor de espalda, cuello y hombros son algunas de las consecuencias de la falta de actividad física y las largas horas en postura sedente.
Claves para adquirir el hábito el ejercicio físico
Instaurar un hábito de ejercicio físico puede ser un desafío, pero aquí hay algunas claves para ayudarte a lograrlo:
- Establece una meta realista. Elige una meta alcanzable y específica, como correr durante 20 minutos tres veces a la semana. Empieza con tiempos pequeños para ir aumentándolos y así motivarte a seguir adelante. Además, evitarás lesiones.
- Hazlo divertido. Encuentra un ejercicio que disfrutes, ya sea correr, bailar, caminar, nadar o cualquier otra actividad.
- Mejor en compañía. Busca a alguien con quien puedas entrenar regularmente y que te motive a seguir adelante, o únete a un grupo de entrenamiento.
- Establece un horario regular. Programa tu calendario y trata de cumplirlo, eligiendo un momento de energía alta, como por la mañana temprano o después del trabajo.
- Celebra tus logros. Ya sea que hayas aumentado la distancia que puedes correr o hayas perdido peso, el hecho de celebrar tus logros te mantendrá con buena motivación y, además, puedes recompensarte en forma, por ejemplo, de un baño relajante. No elijas recompensas de comida o bebida.
- Tres semanas. Si consigues superar los primeros veinte días, habrás fijado la rutina del ejercicio como hábito y tu cerebro habrá incorporado esa dinámica a su esquema.
En general, la falta de actividad física y las largas horas de trabajo pueden tener un impacto negativo en la salud mental y emocional de la persona. Si sientes que necesitas apoyo de profesionales, en Mindgram encontrarás un equipo experto en salud mental laboral que sabrá escucharte y orientarte.