- Establecer objetivos, asegurar el descanso, priorizar tareas y optimizar los recursos de los proyectos son clave para hacer más llevadera la vuelta al trabajo
Redacción. Síndrome postvacacional, primer día de curso, retomar la rutina, pilas cargadas, buenos propósitos para la temporada… El final de las vacaciones de verano y la reincorporación al trabajo traen aparejados una serie de tópicos -unos más positivos que otros-, que ayudan a explicar las sensaciones encontradas que implica el retorno a la actividad cotidiana.
Y, aunque la manera en la que cada profesional se tome ese regreso al trabajo depende del carácter de cada cual y de su grado de satisfacción y circunstancias personales, existe una herramienta que puede ayudar a todo el mundo a que esa reentré no afecte a su productividad personal y su bienestar: las mediciones.
“La vuelta al trabajo es una montaña rusa emocional en la que se mezcla la ilusión por afrontar nuevos retos y proyectos con la añoranza de las vacaciones. Lo que sí es cierto es que en esos primeros días estamos faltos de rodaje, todo cuesta un poco más y no sabemos ni por dónde empezar. Y en esas circunstancias, la tecnología y las mediciones que ésta nos proporciona pueden ser el mejor de los aliados”, destaca Joan Pons, CEO de WorkMeter.
WorkMeter, empresa referente en herramientas tecnológicas de medición, ha identificado siete formas en las que las mediciones pueden ayudar a vencer el síndrome postvacacional.
Trazar Objetivos
No afrontar un nuevo ciclo como una condena, sino como un reto ilusionante, planteándolo en términos de objetivos. Y es que superar las cifras obtenidas durante el curso pasado, ya sea en términos de productividad, horas trabajadas por proyecto o tareas completadas con éxito, es un gran acicate para encender el ordenador con una buena actitud.
Tiempo real de trabajo
¿Cuánto tiempo hemos dedicado al trabajo real y cuánto se nos ha ido en otras tareas secundarias o accesorias? Del tiempo trabajado, ¿cuánto nos ha consumido cada tarea y cada proyecto? La revisión de estos datos en las métricas del año pasado nos ayudará a realizar una gestión más eficaz de nuestro tiempo en el curso entrante.
Luchar contra los retrasos
La revisión de los proyectos del año anterior también nos ayudará a identificar aquellos trabajos que más se hayan demorado respecto al calendario previsto, cuellos de botella e ineficiencias, y llegar hasta sus causas. Este conocimiento nos permitirá poner los medios que eviten la frustración de esos tropiezos antes de que lleguen a producirse.
Descanso y desconexión
Un simple vistazo al histórico de nuestros horarios de entrada y salida nos servirá para saber si hemos descansado lo suficiente o si, por el contrario, hemos estado sobrecargados de tareas. En caso de que la respuesta a esa pregunta sea la segunda, es el momento de pedir ayuda, refuerzos y recursos para evitar que esa falta del necesario descanso y desconexión sean la tónica en el nuevo curso y poder afrontarlo con unos hábitos laborales más saludables.
Autoconocimiento
Unas métricas claras y sustentadas en datos facilitan que los empleados conozcan su desempeño, sus puntos fuertes y áreas de mejora. Esta información no solo permite comprender de una forma visual y transparente al trabajador según su desempeño y de qué forma este contribuye a los objetivos generales de la empresa, sino que le sirve para solicitar esa formación que mejore sus capacidades.
Flexibilidad
La flexibilidad es una de las claves de una vuelta al trabajo paulatina, exitosa y sin traumas. Herramientas de medición como las de WorkMeter permiten afrontar ese retorno de forma que se adapte a las necesidades de cada trabajador y de la empresa con fórmulas como el teletrabajo o las jornadas híbridas. Y todo ello son perder ni un ápice de productividad.
Mejora continua
La mejor forma de afrontar la “vuelta al cole” es saber que no hay que esperar al primer día laborable para conocer en qué punto de nuestra carrera nos encontramos. Gracias a las herramientas de medición, esas métricas de desempeño están disponibles en cualquier momento y en tiempo real, con lo que cada día es una oportunidad de crecimiento y un trampolín para alcanzar nuestra mejor versión.