¿Por qué el descanso nos hace ser más productivos?

Dentro de la constante -y legítima- preocupación de las empresas por la productividad de sus trabajadores, uno de los puntos que a menudo suele pasarse por alto es el efecto multiplicador que el descanso tiene en el rendimiento, tanto individual como colectivo.

No es extraño que, tradicionalmente, esta relación se haya ignorado, puesto que descanso y trabajo parecen conceptos contrapuestos, cuando no directamente excluyentes.

Y es que en la concepción más clásica del mundo de la empresa siempre se ha preferido creer que la única forma de incrementar la productividad es aumentando el número de horas trabajadas o de recursos humanos y/o técnicos, o de ambas cosas a la vez.

A la larga, sin embargo, el coste de esta estrategia puede ser muy alto: absentismo, rotación por descontento y caída drástica del rendimiento por puro agotamiento.

Afortunadamente, en los últimos años esa creencia está comenzando a ceder terreno ante otras teorías que han introducido en la ecuación todo lo relacionado con el bienestar del trabajador. ¿Su fundamento? Un profesional sano y que se siente cuidado por su empresa es un trabajador satisfecho, comprometido y que trabaja mejor y más deprisa.

Dentro de la extensa amalgama de factores que abarca ese concepto del bienestar y que incluye, entre otras cuestiones, las relacionadas con el cuidado de la salud física y mental de los trabajadores, el descanso desempeña un papel crucial.

Numerosos estudios confirman la relación positiva entre descanso y desempeño. El descanso favorece la concentración, disminuye los errores, mejora la cohesión del equipo, distensiona las relaciones con compañeros y jefes, hace que fluyan mejor las dinámicas, incrementa la eficiencia y aumenta la calidad del trabajo realizado.

Los trabajadores descansados son más ágiles y resolutivos, están más activos y motivados, reaccionan con mayor rapidez ante los imprevistos y resisten mejor la presión.

Así pues, los beneficios que para una empresa supone contar con un equipo descansado y en plena forma son muy numerosos. No solo le permite incrementar productividad, sino que también es una poderosa arma secreta para fidelizar y atraer nuevo talento a la compañía, además de facilitar que sus profesionales puedan alcanzar su mejor versión.

¿Pero en qué consiste exactamente tener trabajadores descansados? Descansar adecuadamente por la noche es una parte fundamental de ese descanso. Se considera que dormir menos de seis horas al día es un factor desestabilizador, no ya para el rendimiento de cualquier profesional, sino directamente para su salud, y es el germen de numerosas enfermedades y problemas derivados de esa falta de sueño.

Podría decirse que la responsabilidad de mantener unos buenos hábitos de reposo nocturno corresponde enteramente al trabajador, aunque todo está relacionado, y salir tarde de trabajar, por ejemplo, altera los biorritmos y hace que sea más difícil conciliar el sueño después. Sin embargo, el descanso abarca también otros momentos del día más directamente relacionados con la jornada laboral, momentos en los que la empresa también tiene mucho que decir.

Resetear cuerpo y mente

Está demostrado, por ejemplo, que hacer micropausas de unos pocos minutos después de un periodo de alta concentración o intensidad ayuda a resetear el cuerpo y la mente, facilitando que el profesional pueda reanudar su labor con altos niveles de efectividad.

Son las típicas paradas para tomar un café o los pequeños paseos por los alrededores del puesto de trabajo, acciones que permiten restaurar el cerebro y reactivar la circulación de la sangre.

La desconexión digital es otro elemento imprescindible para mantener la salud de los trabajadores. La explosión de las nuevas tecnologías ha traído muchas ventajas al mundo del trabajo, facilitando, por ejemplo, la conciliación de la vida profesional y personal gracias al teletrabajo.

Paradójicamente, esos avances digitales pueden acabar volviéndose en contra de los trabajadores y producir el efecto contrario al pretendido. Y es que la ausencia de horarios y la facilidad de conexión 24/7/365 puede hacer que los profesionales acaben robándole horas a su vida personal para terminar tareas pendientes o adelantar trabajo, con lo que no consiguen descansar ni desconectar.

Facilitar el tiempo de ‘no trabajo’

Es responsabilidad de la empresa no solo no forzar ni alentar estos excesos que impiden el adecuado descanso de las personas de la organización, sino poner los medios para facilitar esos periodos de ‘no trabajo’.

Muchos empresarios, no obstante, siguen recelando de la palabra descanso y se muestran reacios a introducir medidas encaminadas a racionalizar los tiempos de trabajo por temor a que puedan conducir a un descontrol total de las jornadas y a un desplome de su productividad.

A estos escépticos les diría, en primer lugar, que confíen en el sentido de la responsabilidad de sus propios trabajadores, que son, no lo olvidemos, los que ellos escogieron en un proceso de selección para sacar adelante su proyecto. Dale a una persona confianza y autonomía para autogestionarse, y en un 90 % de las ocasiones esa persona responderá.

Pero es que, además, cuentan con la tecnología para ayudarles a poner cierto orden en esa gestión del tiempo y ayudarles a corregir desviaciones que puedan producirse, no tanto por mala fe de los trabajadores como por desajustes de planificación o mala organización.

Herramientas digitales como las de WorkMeter no solo registran esos periodos de micropausas necesarios para mantener alto el rendimiento, de manera que estas no se descontrolen por exceso o por defecto, y facilitan extraer conclusiones sobre sus efectos en el desempeño, sino que, incluso, si así se desea, permiten habilitar una manera de forzar la desconexión digital del trabajador a partir de un determinado momento del día.

Decía John Steinbeck que “el arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. Y para las empresas, apostar por ese descanso es una estrategia ganadora para aumentar sus cifras de negocio sin engordar la lista de bajas laborales por enfermedad o la rotación de la plantilla por burn out.

Joan Pons, CEO de WorkMeter

Joan Pons

 

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.