Individuo usando su portátil

Redacción. Con la llegada del verano, muchos profesionales aprovechan el teletrabajo para instalarse en segundas residencias o apartamentos de alquiler y acaban improvisando puestos de trabajo con sillas o mesas no pensadas para ello.

Sin embargo, la clave no está solo en la silla, como explica María Carreira Míguez, coordinadora del grado en fisioterapia de la Universidad Europea de Andalucía: "investigaciones recientes subrayan que el riesgo musculoesquelético está más ligado al tiempo total en posturas fijas, que a la calidad del mobiliario de forma aislada".

Confiar toda la salud postural a una silla ergonómica genera una falsa sensación de seguridad que no evita la aparición de lesiones crónicas. La clave, advierte la experta, está en combatir la inactividad: "la evidencia científica actual estima que el 60-70 % de la responsabilidad recae en el sedentarismo y el 30-40 % en el equipo".

Más allá del asiento, quienes trabajan desde casa también cometen fallos en la configuración del espacio que pueden disparar el dolor en hombros y antebrazos. "Si hay que ajustar tres cosas antes de empezar a trabajar, estas deben ser la altura de la pantalla para que el borde superior coincida con los ojos, el apoyo lumbar para mantener la lordosis natural y la profundidad del asiento dejando un espacio de dos dedos hasta la parte posterior de la rodilla", detalla Carreira Míguez.

Los accesorios específicos también pueden ser determinantes para evitar lesiones. "El ratón vertical es altamente eficaz para prevenir el síndrome del túnel carpiano al mantener una posición neutra y el reposapiés es vital solo si, al ajustar la silla a la mesa, los pies quedan colgando", especifica la coordinadora del grado en fisioterapia.

Los riesgos se multiplican durante la época estival, cuando muchos trasladan su oficina a una segunda residencia e improvisan escritorios en mesas de comedor. "El impacto es inmediato: hay un aumento de la presión intradiscal y fatiga muscular precoz", señala la profesora de fisioterapia, quien añade que "las lesiones por sobrecarga acumulada suelen manifestarse tras una o dos semanas de exposición continua a un entorno mal acondicionado".

Frente a estos efectos, integrar pausas activas en la jornada es fundamental para la postura, más aún para quienes encadenan reuniones. "Una pausa activa es realizar movimientos que rompan el patrón sedentario", apunta la experta, que sugiere estas alternativas sin levantarse de la silla: retracción cervical llevando el mentón hacia atrás, apertura de pecho entrelazando las manos detrás para contrarrestar los hombros caídos, y círculos de hombros hacia abajo para relajar el trapecio.

La prevención del dolor de espalda en el teletrabajo requiere, por tanto, un cambio de paradigma que vaya más allá de la ergonomía del equipo. "La cultura del teletrabajo debe evolucionar de 'estar sentado correctamente' a tener libertad para moverse y cambiar de posición frecuentemente", concluye María Carreira, que recuerda como pilar fundamental que "el movimiento es salud, hay que hacer deporte y llevar una buena alimentación para poder envejecer en buenas condiciones".

Utilizamos cookies propias y de terceros para posibilitar y mejorar su experiencia de navegación por nuestra web. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.