Rockwool

Redacción. Rockwool, multinacional fabricante de productos y soluciones de aislamiento de lana de roca, acaba de hacer público su Informe de sostenibilidad 2018, en el que desvela los hitos conseguidos en materia social y medioambiental y plantea los retos futuros.

En materia medioambiental, el aislamiento de edificios vendido en 2018 por Rockwool ahorrará, a lo largo de su vida útil, 200 millones de toneladas de CO2, lo que supone evitar 100 veces las emisiones generadas durante su producción.

Así mismo, la compañía ha presentado seis objetivos operacionales de sostenibilidad con la vista puesta en 2030 relacionados con la energía, el clima, el agua, los desechos, la gestión de residuos y la seguridad, que han sido definidos por Rockwool para reducir el posible impacto negativo de sus operaciones y alcanzar así diez de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Este año ha sido la primera compañía en ser evaluada por la herramienta SDG Trucost, que analiza cuantitativamente el rendimiento de las empresas en relación con los ODS de Naciones Unidas. Rockwool obtuvo la máxima puntuación, ya que el 100 % de los productos del grupo obtuvieron una clasificación ODS positiva.

Durante las últimas décadas, la compañía no ha cesado en su empeño de desarrollar nuevas e innovadoras maneras de hacer frente a algunos de los mayores retos a los que se enfrentan la sociedad actual, especialmente aquellos relacionados con el cambio climático y la urbanización.

“Rockwool se ha comprometido con los diez objetivos de desarrollo sostenible de la ONU (ODS), que nos sirven de plan para construir un mañana mejor. En 2018, hemos incrementado nuestra contribución positiva a los ODS a través del impacto positivo de nuestros productos y los esfuerzos que hemos realizado para minimizar la huella de nuestras operaciones”, ha explicado Pedro Luís Fernández-Cano, business unit director de Rockwool Peninsular.

Rockwool ha adoptado un modelo de negocio de economía circular. El hecho de que la lana de roca sea un material 100 % reciclable permite convertir los residuos en nuevas materias primas y recuperar y reciclar productos usados y residuos de obras de construcción. Esto contribuye a reducir el consumo de recursos y el vertido de residuos.

En 2018 Rockwool consiguió reciclar 130.000 toneladas de lana de roca y ya ofrece un programa de reciclaje en 10 países, cifra que se comprometen a incrementar hasta los 30 en 2030.

También se está trabajando para reducir los residuos que se llevan al vertedero, la cantidad de agua consumida y la energía y la intensidad del carbono en los procesos de producción.

Por último, en materia social, la memoria de sostenibilidad de Rockwool pone de relieve su política a favor de la igualdad y la diversidad en un sector tradicionalmente masculino.

En este sentido, a finales de 2018, el 26 % de los directivos que ocupaban cargos ejecutivos y mandos medios en Rockwool eran mujeres, porcentaje que la compañía se compromete a incrementar antes de terminar 2020.

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