RRHH Press. Más de 100.000 personas de 80 países diferentes integran, por medio de la tecnología, lo que es hoy la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Desde 1994, año en el que se creaba esta universidad, estudiantes, graduados, docentes, investigadores, personal de gestión, empresas asociadas... han encontrado un espacio a su medida donde han podido desarrollarse formativa y profesionalmente.Sin embargo, la clave del éxito de la UOC no radica en la tecnología, a pesar de su importancia. Muchos de los miembros de esta comunidad universitaria reconocen que la clave es un modelo educativo propio, dinámico y flexible, revisado a lo largo de estos años.
Según Lourdes Guàrdia, experta en el mundo educativo, profesora e investigadora del Elearn Center de la UOC, “el hecho de ser puntera en el uso de las TIC para la educación le exige una revisión constante de las metodologías de enseñanza y aprendizaje. Además, como todas las universidades, ha debido evolucionar teniendo en cuenta el nuevo marco del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), aunque es cierto que gran parte del modelo creado en 1994 ya iba en esta dirección”.
El estudiante, centro del modelo educativo
En la UOC, el estudiante siempre ha sido el centro de su modelo educativo de la UOC, pero ahora, tal y como reconoce Guàrdia, “todavía ha tomado más fuerza, porque en el centro también hemos situado las actividades de aprendizaje. El diseño de las asignaturas no se basa en los contenidos, sino que en las competencias que el estudiante debe alcanzar y las actividades y estrategias que necesita desarrollar para conseguirlo”.
En este sentido, los contenidos son un elemento más de apoyo, no la pieza clave, y el conocimiento se construye de un modo colectivo, abierto a la experiencia formativa previa, laboral o vital, de los propios estudiantes. Para Guàrdia, “la clave del éxito del sistema es la interactividad continua de los distintos aspectos que lo forman y la introducción de elementos de comunicación, como el uso de herramientas de web social, entre otros, que hacen que esta interacción se mantenga constantemente”.
Tres tipos de profesores
La otra pieza clave para que todo eso sea posible son los docentes, colectivo formado por más de 2.500 profesionales de distintas disciplinas, de los que mitad son doctores y actúan como guía y estímulo para los estudiantes en su proceso de aprendizaje.
La UOC tiene tres figuras de profesorado, rasgo distintivo con respecto a otras universidades. El primero es el profesor coordinador de la asignatura, que vela para que estén todos los elementos necesarios y garantiza la calidad. A continuación, el profesor consultor es quien ejerce el rol de acompañamiento y facilita el aprendizaje, y quien está en permanente contacto con el estudiante y lo evalúa. Por último, el tutor, referente institucional para el estudiante a lo largo de todos sus estudios.
Según Neus Heras, tutora de inicio, “esta figura aporta valor añadido; es un plus de calidad. Es tu asesor, el referente que tienes en la universidad para cualquier tema, sea académico, de organización del tiempo o administrativo... Te acompaña, sabes que está ahí y que te ayudará. Puedes escribirle cuando tienes dificultades”.
Campus virtual, comunidad virtual
Neus Heras, también consultora de Proyectos finales de carrera de Ingeniería Informática en el ámbito de las competencias profesionales, sabe bien de lo que habla: En 1997 esta maestra se matriculaba como estudiante de un grupo piloto de Ingeniería Técnica Informática; en 2003 se graduaba, se matriculaba de nuevo en Ingeniería Superior y empezaba como tutora.
Posteriormente, en 2007, Heras se convertía en consultora. Asegura que, a pesar de trabajar por medio de un ordenador, el vínculo que ha establecido con sus estudiantes no es diferente del que establece en las aulas: “Llegas a conectar con ellos y el trato incluso es más personalizado”. Ello es posible gracias al Campus Virtual, comunidad virtual que permite la comunicación y la interrelación de unos y otros gracias a espacios comunes en cualquier institución universitaria, como el aula o la Biblioteca.
“Me encanta jugar este papel; realmente me siento útil para muchos estudiantes. Es curioso cómo una relación virtual puede generar vínculos tan sólidos como una presencial”, asegura Heras.