nissanRRHH Press. El presidente del Consejo de Trabajo Económico y Social de Cataluña (Ctesc), Josep Maria Rañé, ha calificado de "duro y no deseable" el pacto alcanzado entre cúpula y plantilla de Nissan en Barcelona para lograr la fabricación de la nueva furgoneta ‘pick up’, aunque ha reconocido que era necesario para mantener la ocupación y continuidad de las plantas catalanas.

El ex conseller de Trabajo e Industria ha reiterado que las medidas aprobadas en Nissan -contención de sueldos y más flexibilidad- son medidas "no generalizables" a otras empresas, ya que no se tiene la garantía de que la medida suponga crear más ocupación o mantenerla.

En su opinión, la fórmula pactada en Nissan, también extrapolable a otras grandes del sector, como Seat, es aceptable, si permite comprobar que el esfuerzo sirve para mantener empleos, aunque genera una "dinámica perversa".

Rañé ha rechazado hablar de un chantaje a la plantilla para que acatara la reducción de costes -como ha asegurado CCOO-, pero sí que ha reconocido que se trata de "un toma y daca" entre todas las partes.

El presidente del Ctesc ha coincidido con la Generalitat y el Ministerio de Industria a la hora de ensalzar el "ejercicio de responsabilidad de la plantilla" que, según él, ha tenido que negociar contrapartidas para lograr estabilidad en un momento en que las empresas no invierten y no dan seguridad, "no de palabra, sino de carga de trabajo y productos".

Con todo, Rañé ha lamentado que el miedo a perder el puesto de trabajo sea un factor básico en la negociación: "Con las multinacionales nos lo encontramos cada vez más", ha recordado.

"La globalización tiene efectos positivos, porque te da producción y fabricas para todo el mundo y exportas, pero también tiene inconvenientes", ha asegurado Rañé, que cree la negociación en Nissan se ha traducido en una apuesta por Barcelona y que se ha rentabilizado un sacrificio.

El pasado martes, la cúpula de Nissan en Japón asignó a la fábrica de Barcelona la producción europea de la nueva furgoneta 'pick up', con lo que aseguró la viabilidad de la planta al menos una década, ya que se prevé una inversión de 80 millones de euros y la producción de unas 60.000 unidades anuales a partir de 2014.

 

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