Recursos Humanos RRHH Press. Jeanine Tanner (J.T.) O´Donnell, fundadora y CEO de CareerHMO.com, plataforma especializada en carrera profesional, ha facilitado en las páginas de Inc. las claves de por qué, en su opinión, los millennials está siendo despedidos de las empresas estadounidenses.
Meses atrás, la propia O´Donnell explicaba en este mismo medio las causas de por qué los millennials estadounidenses no estaban siendo promocionados por sus empleadores, apuntando, por ejemplo, su rigidez en los horarios de entrada y salida, no dando a la empresa ni un minuto más de lo estrictamente necesario, no tener iniciativa, hablar de problemas sin aportar soluciones o falta de entusiasmo en la misión de la compañía.
En esta ocasión, O´Donnell va más allá, e intenta abrir los ojos de esta generación de trabajadores para ayudarles a conservar sus puestos de trabajo. Éstas son las recomendaciones que deben tener en cuenta los millennials para mantener su empleo:
1. Los empleadores no quieren ser padres. Los millennials, que han sido guiados a lo largo de su vida, asumen de forma natural que en el mundo de la empresa va a ser igual. Sin embargo, la relación no es la misma. Un empleador paga para que se haga un trabajo. Esperar más formación y desarrollo profesional para hacer el trabajo no es comprensible financieramente. En muchas empresas, principalmente pymes con presupuestos y recursos limitados, los millennials deberían ser ellos mismos responsables de su propio desarrollo profesional, con el objetivo de ser más valiosos para el empleador.
J.T. O´Donnell aconseja a los millennials buscar proactivamente recursos que les ayuden a disminuir la brecha en habilidades y conocimiento en el lugar de trabajo. Según la experta, existen multitud de recursos y herramientas online para impulsarles laboralmente en la buena dirección. Además, les recomienda buscar un mentor a quien consultar y de quien obtener consejo sobre cómo causar la mejor impresión posible en el trabajo.
2. La actitud 'anti-trabajo' no es apreciada (ni tolerada). Según señalaba O´Donnell con anterioridad, los millennials tienden a trabajar el tiempo mínimo exigible por la empresa, y reclamarán un horario reducido y flexible que les deje tiempo para otras actividades. Esta exigencias en materia de horario, y sobre cómo y cuándo realizar su trabajo, pueden ser consideradas por las empresas como una falta de respeto. En estos casos no les temblará la mano: el trabajador será despedido y reemplazado por otro trabajador que sí se ajuste a los requerimientos de la empresa en tiempo y forma y que no demuestre esa actitud 'anti-trabajo'.
En estos casos, J.T. O´Donnell aconseja a los millennials compensar su falta de habilidades laborales con una coherencia en el tiempo de trabajo, principalmente en los primeros días o semanas tras su incorporación a la compañía. Cuando la empresa compruebe el compromiso del empleado con su trabajo, le dará confianza y respeto, y mirará menos los horarios de trabajo, flexibilizándolos si es posible. Cuando los millennials demuestren que pueden cumplir con los requisitos de la empresa, ésta les dará más facilidades.
3. La felicidad de los millennials no es responsabilidad de la empresa. Los millennials suelen entender la oficina como un lugar en el que uno pueda llegar a pasárselo bien. Además de desarrollo profesional, estos trabajadores desean obtener ventajas y beneficios sociales que hagan su trabajo más gratificante, tales como espacios de trabajo agradables, membresías en gimnasios, comidas saludables en la oficina, etc., elementos utilizados por las empresas para la atracción y retención del talento. Pese a obtener estas ventajas, los millennials suelen demostrar en poco tiempo síntomas de desagrado e insatisfacción profesional.
J.T. O´Donnell apunta que cuando los millennials consiguen el empleo y la novedad de esas ventajas sociales desaparece, éstos creen que es responsabilidad de la empresa mantenerlos contentos con más incentivos. Sin embargo, en opinión de esta experta, los millennials, al igual que el resto de trabajadores, deben aprender por sí mismos a motivarse para lograr una carrera profesional de satisfacción y éxito.
El problema está en que, como estos trabajadores todavía no han aprendido ha motivarse, están experimentando sentimientos de tristeza y confusión en su lugar de trabajo, lo que es percibido por los empleadores como una mala actitud en el desempeño de sus obligaciones profesionales, lo que provoca su despido.
La confusión e infelicidad que puedan sentir los millennials en su trabajo no debe llevarles a culpar a su empleador, al menos en un primer momento. J.T. O´Donnell recomienda, en estos casos, acudir a un proceso de coaching, ya que muchos de estos trabajadores tan solo necesitan ayuda para entender algunos elementos básicos para encontrar una motivación interna en el trabajo. Necesitan averiguar sus fortalezas profesionales y su personalidad laboral, y definir las habilidades que les gustaría mejorar para desarrollar sus fortalezas y encontrar la dirección adecuada y la motivación en su trabajo.
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