Recursos Humanos RRHH Press. Con el paso del tiempo, muchos profesionales comienzan a notar que su trabajo ya no les satisface, que no les supone un reto, y se limitan a cumplir con él sin pensar en cómo podrían mejorar su situación.
Esta actitud, que se puede denominar conformismo laboral, es siempre un problema si se prolonga en el tiempo, siendo el principal perjudicado el propio trabajador, que ha perdido el entusiasmo y la pasión por lo que hace.
Gonzalo Martínez de Miguel, director de Infova, compañía especialista en formación y desarrollo del talento directivo, explica que cuando un trabajador nota que el conformismo laboral le está afectando, debe poner todo de su parte para tratar de cambiar de actitud. Lo que comienza como un escudo frente a un empleo que ya no genera ilusión, puede acabar convirtiéndose en un foco generador de mucho estrés, malestar y ansiedad, y hasta de problemas de salud y laborales más serios.
Ante ello, Gonzalo Martínez de Miguel apunta una serie de pautas de comportamiento que se pueden adoptar: la primera es identificar los síntomas de este conformismo laboral, que pueden aparecer en forma de poca participación en los temas de empresa, silencios en reuniones, ausencia en los debates y falta de propuestas. En lugar de buscar excusas para esta desconexión de la empresa, es mejor que el trabajador sea honesto y asuma su responsabilidad sobre esta situación.
Tras ello la mejor manera de combatirlo sería:
Dejar de quejarse. Uno de los elementos más contaminantes del conformismo a largo plazo es la queja, ya que nos coloca en una posición en la que nos autoconvencemos de que no hay estímulos positivos por los que luchar ni superarse, lo que aumenta el estrés, la ansiedad y el desánimo. Conformarnos con todo, nos guste o no, es muy aburrido, y, con el tiempo, enfermizo; además, esto nos lleva a la crítica sin aportar soluciones. Cosa distinta es si esa queja se convierte en un inconformismo sano y en ganas de cambiar las cosas.
Marcarse pequeños objetivos. Ante el desánimo en el trabajo, lo mejor es buscar un reto. Gonzalo Martínez de Miguel explica que enfocarnos hacia lo que se quiere conseguir, y tratar de alcanzarlo con tenacidad, nos coloca en la mejor posición para seguir desempeñando un empleo con optimismo. Si vamos cumpliendo estas pequeñas metas, tras ellas llegará el agradecimiento, que, además, es el motor del entusiasmo y una parte esencial del éxito.
Imagínarse los beneficios. No existe un antídoto definitivo contra el conformismo laboral, pero visualizar los resultados es una buena práctica. Imaginar el beneficio que van a aportar nuestras acciones generará una cascada de estímulos positivos en nuestro cerebro, proporcionándonos energía para actuar y avanzar. Recordar los éxitos del día también pueden convertirnos en personas más optimistas.
Enfocarse en la parte más brillante del trabajo. Todos los trabajos tienen su parte más aburrida, más gris o más repetitiva, pero también tienen una parte más brillante, más retadora, donde sentimos que aportamos más y que somos capaces de disfrutar. Qué parte del trabajo queremos tener más presente depende de nosotros.
Explorar el inconformismo sano. Saca a pasear el inconformista que llevas dentro, todos lo llevamos. Escucharlo puede ser divertido e interesante, y también puede darnos las claves de lo que nos está pasando.
Por último, si nada de esto funciona, deberías cambiar de trabajo. Todos nos merecemos trabajar en un lugar que nos rete, nos motive y podamos disfrutar.
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