productividadRecursos Humanos RRHH Press – Los mandos intermedios no siempre reciben la consideración que merecen por parte de sus empresas. Una muestra de esta escasa valoración lo constituye el hecho de que los responsables de estudios sobre management investigan mayoritariamente el valor que aportan los CEOs a las compañías, pero no el aportado por la línea media de mando.

Sin embargo, un nuevo estudio viene a sugerir que los supervisores de primera línea de las empresas son más importantes de lo que muchos piensan. De hecho, según este trabajo de investigación, sustituir a un jefe con mal desempeño por un mando intermedio de alto rendimiento es equivalente a añadir un trabajador más a un equipo de nueve personas.

“Estos mandos intermedios son importantes, y se ganan su salario”, asegura Kathryn Shaw, de la Stanford Graduate School of Business, coautora del estudio “ El valor de los jefes” junto con Edward Lazear, también de la Stanford GSB, y Christopher Stanton, de la Universidad de Utah.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron trabajadores de servicios basados en tecnología, cuyo rendimiento era medido cada hora por ordenadores. Durante cinco años, de 2006 a 2010, fue analizado el trabajo diario de 23.878 trabajadores y 1.940 jefes, tomándose un total de 6 millones de registros. Aunque no se facilitaron detalles sobre los trabajadores y empresas analizados, los autores de la investigación aseguraron que se trataba de puestos para los que era necesario el uso de ordenador, como dependientes de tiendas, venta de entradas para cines, especialistas in-house de TI, personal de embarque de aerolíneas y personal de call centers.

En promedio, cada trabajador analizado cambió de supervisor cuatro veces al año, lo que hizo más fácil aislar la calidad de los diferentes supervisores. En general, el trabajo objeto de investigación fue desempeñado por equipos de nueve empleados y un supervisor. Los managers fueron medidos según los cambios de productividad registrados cuando eran añadidos o suprimidos de un equipo, y por los cambios de productividad de los trabajadores cuando eran movidos de un supervisor a otro.

Según el estudio, asignar un décimo trabajador al equipo elevó la productividad del grupo alrededor de un 11%, mientras que reemplazar a un jefe de bajo rendimiento por otro de alto rendimiento incrementó la productividad un 12%. Además, el jefe promedio consigue 1,75 veces el desempeño del trabajador medio, lo que está en línea con la diferencia salarial entre ambas categorías profesionales.

¿Qué es, entonces, lo que un buen jefe hace mejor que uno malo? Según los investigadores, la formación. La formación en habilidades para el trabajo o en hábitos laborales representa dos tercios de la ganancia de productividad que los jefes añaden a los equipos, lo que podría sugerir que los mejores jefes deberían ser asignados a los empleados de peor rendimiento.

En cualquier caso, el efecto de buenos jefes sobre trabajadores de alto rendimiento es mejor que el efecto conseguido asignando buenos jefes a empleados de peor desempeño, aunque la diferencia no es demasiado amplia.

Los investigadores recuerdan que un gran número de trabajadores realizan labores que pueden ser medidas mediante un ordenador, y que los trabajadores analizados para el estudio son como los que integraban la mano de obra industrial de los años 50, en el sentido de que se trataba de tareas regladas y para las que no era necesaria más que una baja cualificación.

RRHHpress


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