imagen de la noticiaRecursos Humanos RRHH Press - El grupo de edad de 15 a 64 años es económicamente vital y se prevé que caiga hasta en un 6% como porcentaje del total de la población en algunos países durante los próximos ocho años, destacando la presión sobre los sistemas de pensiones nacionales insuficientemente dotados, destaca Mercer, líder global en consultoría de gestión del talento, salud, previsión social e inversiones.

Según explica Mercer, el grupo de edad entre 15-64 es importante porque una reducción del mismo puede causar problemas financieros para los Estados y las empresas. El más obvio, pero en ningún caso el único, la reducción de la cantidad de ingreso disponible para financiar la provisión de las pensiones.

Hong Kong se enfrenta a la mayor caída en este grupo de edad, pasando del 76% de la población total actual a un 70% en 2020. Canadá, Japón y Rusia son algunos países de las principales economías en las que se prevé que la población en edad de trabajar como porcentaje de la población total disminuya un 4%.

Mientras que en China, Reino Unido y Estados Unidos se espera ver una reducción del 2%, en España se prevé que la población de entre 15 y 64 años se reduzca un 1%, pasando de representar el 67% de la población total en 2007 al 66% en 2020. “España se ve, además, muy influenciada por el alto porcentaje de personas en edad de trabajar que se encuentran en situación de desempleo”, resalta Begoña Benito, socia de las áreas de Previsión Social y de Asesoramiento Legal de Mercer.

Por el contrario, en algunas economías de mayor crecimiento, la población en edad de trabajar crecerá como porcentaje del total de la población en los próximos ocho años. Dentro de estos países están Pakistán, que se espera ver un crecimiento del 3%, y Brasil, India, Indonesia, Malasia y México, con un 2%.

Cambio demográfico dramático

Según Begoña Benito, "a pesar de que los cambios parecen pequeños en términos porcentuales, hay que destacar que es un cambio demográfico dramático durante los próximos ocho años, ya que representa a cientos de millones de trabajadores, y puede tener un impacto importante en los sistemas de pensiones estatales”.

“La mayoría de los sistemas de jubilación nacionales son financiados por el Estado y comienzan a pagar las pensiones desde alrededor de los 65 años, por lo que una reducción en el número de los grupos más económicamente activos se puede observar como una reducción de los fondos disponibles para los programas de bienestar, salud y jubilación. Al mismo tiempo, el grupo de mayores de 65 años podría estar aumentando en algún país, utilizando una mayor proporción de los recursos financieros cada vez más escasos debido a una población activa menor".

Muchos gobiernos han reaccionado a sus poblaciones envejecidas a través de un sistema mixto de aumentar la edad mínima para el pago de la pensión pública y a través de la reducción de la pensión que se paga. Según Mercer, muchos empleados esperan que las empresas, que ya hacen frente a las consecuencias del cambio demográfico en sus propios planes de jubilación, llenen el vacío en materia de beneficios de salud y jubilación a medida que el Estado reduzca sus coberturas.

Replanteamiento de la jubilación

"Para hacerlo de manera eficaz, creemos que las empresas y los empleados necesitan volver a plantearse cómo prepararse y estructurar su jubilación", resalta la socia de Mercer. "Los gobiernos se están moviendo en esta área mediante la eliminación de las edades de jubilación por defecto o ajustando las edades normales de jubilación. En Mercer, también estamos viendo este movimiento en el plano empresarial”.

Según Begoña Benito, "si uno mira más allá del porcentaje total de la población que está en edad de trabajar, puede estar compensando los factores positivos. Si la proporción de personas en edad de trabajar que tiene un empleo, o buscando empleo de manera activa, se ha incrementado, ayudará a mitigar el problema. También, recientemente, la constante reducción de edad a la que las personas dejan el empleo por razones de edad ha disminuido, e incluso revertido en algunos países. Esto sugiere que las personas están empezando a reaccionar ante el creciente coste de la jubilación a edades existentes".

“Las economías emergentes están afrontando sus propios desafíos”, resalta Begoña Benito. “¿Se hará su población mayor antes de hacerse rica? ¿Seguirán a los países desarrollados en el peligroso sendero de sistemas de Seguridad Social insostenibles? China, en particular, será interesante observarla ya que su política de 'un solo hijo' ha acelerado este fenómeno de la edad. Seguramente, los altos ratios de ahorro entre la población china en general indican preocupaciones sobre la seguridad, tanto del Estado como de las empresas".

"El cambio demográfico también tendrá implicaciones sobre los gastos asociados con la asistencia médica”, explica la socia de Mercer, " y pone sobre la mesa importantes desafíos en materia de planificación de la fuerza de trabajo. Una mano de obra más vieja también quiere decir una clientela envejecida. ¿Una fuerza de ventas mayor se relacionará mejor con los clientes del futuro? Ciertos sectores ya están afrontando la escasez de talento en ciertas habilidades clave debido a la jubilación de los profesionales con más experiencia. Las estrategias que incluyen mentoring a los más jóvenes, y la flexibilidad en la transición a la jubilación, pueden marcar la diferencia material en las organizaciones afectadas", concluye Begoña Benito.

RRHHpress

 

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