Recursos Humanos RRHH Press - La creación de una fuerza de trabajo lingüísticamente móvil es, en sí misma, una propuesta enormemente atractiva, no solo para el entendimiento social, sino también por poderosas razones de economía.
Los beneficios de dominar una lengua extranjera son incuestionables. En el caso del inglés, la lengua franca de facto en el mundo de los negocios, este dominio es imprescindible para facilitar las relaciones en los negocios y las alianzas con potenciales socios extranjeros.
Los departamentos de Recursos Humanos y de Formación de las empresas tienen, así pues, una enorme responsabilidad a la hora gestionar los índices de dominio del idioma inglés en las organizaciones.
La responsabilidad para evaluar la competencia de una segunda lengua, en el caso de nuevas incorporaciones a la organización, y el aprendizaje de la misma, cuando se trata de personal activo, recaen, en última instancia, en los departamentos de Recursos humanos y de Formación de las empresas.
El principal problema que encuentran los responsables de Recursos Humanos cuando quieren reclutar personal con competencias en una segunda lengua es cómo evaluar las habilidades lingüísticas del candidato. Aunque el elegido podría parecer capaz de comunicarse con eficacia en la misma, ¿cómo pueden las empresas estar seguras de que posee el nivel apropiado de competencia que el puesto requiere? Ser capaz de llevar una conversación en un entorno familiar o de pedir un café en una lengua extranjera no significa poder redactar documentos, discutir o negociar temas complejos, además bajo presión, en esa misma lengua.
Por ello, es preciso asegurar que las necesidades de la compañía están en línea con los conocimientos lingüísticos de los candidatos, para lo que los directores de Recursos Humanos necesitan herramientas de evaluación eficaces y fiables. Desde el punto de vista de la formación, más y más compañías reconocen que las habilidades lingüísticas en una economía global pueden proporcionar oportunidades de negocio que les darían una significativa ventaja sobre sus competidores y, por esta razón, las empresas están invirtiendo cada vez más en formación lingüística, pero el problema llega a la hora de evaluar los resultados.
En este sentido, la Comisión Europea -apoyada en el trabajo de expertos lingüistas, entre los que se encuentran especialistas de la Universidad de Cambridge- ha creado una herramienta inestimable: el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), considerado el conjunto más completo y académico de descriptores lingüísticos que existe.
La posibilidad de describir lo que una persona puede hacer con un idioma tiene relación directa con las necesidades de las empresas que buscan profesionales con un perfil muy concreto para realizar determinados tipos de tareas. Las habilidades lingüísticas son multidimensionales. No solo es necesario ser capaz de hablar, leer y escribir, sino también de escuchar y entender. Estas habilidades pueden ser enseñadas y desplegadas en varios niveles de complejidad en el aprendizaje y con el incremento de la apreciación de los matices y de los aspectos culturales del idioma.
Desde hace varios años el MCER se aplica con eficacia en programas de formación y evaluación enfocados hacia el mercado laboral, como BULATS. Dicho test es utilizado por muchas instituciones educativas y empresas líderes a nivel mundial para evaluar el grado de conocimiento de las lenguas de sus empleados o estudiantes. Se trata de un instrumento muy importante en la toma de decisiones relacionadas con la formación, la contratación, la promoción o la movilidad del personal, ya que permite distribuir y clasificar en grupos por niveles lingüísticos y evaluar la efectividad de los programas de formación lingüística de forma rápida y fiable.
El peso de las instituciones desarrolladoras de BULATS habla por sí mismo: Cambridge English Language Assessment, departamento de la Universidad de Cambridge, para el inglés, la Universidad de Salamanca para el español, el Instituto Goethe para el alemán y la Alliance Française para el francés.
Aunque el MCER provee de un estándar reconocido internacionalmente, este solo será efectivo si los tests de evaluación se realizan bajo este estándar, y esta puede ser la respuesta a las dudas y carencias que afectan tanto a los departamentos de Recursos Humanos como a los de Formación.
Si se necesita reclutar personal, planear un esquema de promoción o desarrollar un programa de formación, este sistema de evaluación ayuda a saber si su personal tiene las habilidades correctas en el dominio del lenguaje. Sea cual sea el tipo de empresa, las ventajas competitivas de utilizar un estándar universal de medición de las habilidades del lenguaje son significativas cuando se intenta evolucionar en el mundo de los negocios. Incrementar la competencia en los negocios y asegurar cada oportunidad es posible si se comunica correctamente con los competidores internacionales y con los clientes de la manera más efectiva.

Xavier Ballesteros - director de Marketing de Cambridge English Language Assessment Spain
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