appleRecursos Humanos RRHH Press - ¿Cuál es la finalidad de una empresa? Si hiciéramos esta pregunta en una facultad de Economía, seguramente nos encontraríamos con la típica respuesta que nos habla de la finalidad lucrativa. De hecho, esta es la definición que encontramos en el diccionario de la RAE.

Si hiciéramos la pregunta dentro de una facultad de sociología o psicología, la respuesta sería bien distinta, y quizá haría más énfasis en la prestación de servicios que beneficien a la sociedad de la que las empresas forman parte.

Lo que sí parece innegable es que las empresas nacen, crecen, se estabilizan, cambian y, finalmente, mueren. Son, por decirlo de alguna, manera seres vivos en constante cambio y evolución. Por lo tanto, no deberíamos de mirar tanto hacia su finalidad lucrativa, sino hacia su perdurabilidad. El éxito de un ser vivo se mide, más bien, en cuántos años ha sido capaz de mantener la salud, y no si durante un tiempo de su vida tuvo una vida extraordinaria. Por este mismo motivo, la empresa no debería de medirse por su capacidad lucrativa, sino por su capacidad de perdurar.

Esta definición de empresa ya la realiza Arie de Geus en uno de los libros de cabecera de muchos directivos, ‘La empresa viviente’. De Geus, directivo de la Shell, recibe el encargo de analizar cuáles eran los factores comunes que hacían que muchas empresas fueran más longevas que otras. Como ejemplo, la sueca StoraEnso, con más de 700 años de historia, o la japonesa Sumitono, cuyos orígenes datan del año 1.590.

Por lo tanto, la longevidad es un factor de éxito de una empresa, quizás el más importante, porque la longevidad, sin duda, permite la generación de riqueza, así como la continuidad en la prestación de bienes y servicios a la sociedad.

Generar riqueza para una empresa es como respirar para una persona; es necesario ganar dinero, pero no es el fin en sí mismo. Al igual que las personas necesitamos respirar, pero no estamos en el planeta solamente por eso. Ganar dinero es un fin carente de emoción, sentido, y que difícilmente motiva a los demás, incluso a nuestros clientes a adquirir nuestros servicios

¿Confiarías tu salud a un médico que te diga que su principal objetivo es ganar dinero? Seguramente la confiarías a un médico que te diga que su objetivo es garantizar la salud de sus pacientes, realizar las intervenciones más avanzadas, utilizando los procedimientos más efectivos para mejorar la salud de sus pacientes.

Pero, ¿realmente preparamos a nuestras empresas para ser longevas? Esta pregunta es clave hacérsela si una empresa quiere perdurar. Lamentablemente, en los últimos años han desaparecido muchas empresas. De hecho, la mayor parte de las empresas desaparecen en menos de diez años desde su creación. ¿Existen reglas del éxito para la longevidad?, ¿Podemos preparar a nuestra empresa para mantener la salud durante mucho tiempo?

Te invito a conocer más de cerca los cuatro principios que De Geus descubrió después de realizar su estudio.

  • Capacidad de adaptarse al entorno. En un entorno tan cambiante como supone la sociedad civilizada, la capacidad de adaptación al entorno es clave para sobrevivir. La mayor parte de empresas que desaparecen lo hacen porque no han sido capaces de reinventar su modelo de negocio para operar en un nuevo entorno. Por este motivo, una empresa ágil, capaz de mirar hacia el futuro, decidir un nuevo rumbo y ajustar las velas, será clave para su longevidad.
  • Un fuerte sentido de cohesión e identidad. Pocas empresas logran con satisfacción la identificación, compromiso e implicación de las personas que trabajan en ellas, pero aquellas que lo consiguen se aseguran motivación y capacidad para seguir adelante. Crear un fuerte sentido de identidad es una empresa, un carácter, es fundamental para que todos los agentes tengan una clara visión de qué son, para qué están allí y cuál es su visión.
  • Ser tolerantes. Capacidad de tolerar nuevas ideas, la diversificación, la realización de actividades que no forman parte del core business, realizadas al margen, quizá con poca relevancia en un principio, pero que permitían diversificar y asegurar un negocio futuro. Y por tanto la adaptación de la empresa a los cambios.
  • Conservadurismo financiero. Quizá la clave de la perdurabilidad de muchas empresas actuales ha sido la ponderación del riesgo, la elección adecuada del riesgo que querían correr en cada momento. Ser conservadores con las finanzas no es tarea fácil, ya que muchas oportunidades pasan por delante de nuestros ojos, pero lo cierto es que cualquier error cometido con el exceso de riesgos se paga demasiado caro.

Después de conocer estos cuatro factores comunes, la pregunta es: ¿podemos tomar las decisiones apropiadas en nuestra empresa para asegurar su longevidad?

Tomar estos cuatro principios y llevarlos a la práctica a través de políticas, acciones y cambios saludables, puede ser el principio de una empresa que ni tú ni yo llegaremos a ver desaparecer.

 

cesar piqueras

César Piqueras - Escritor, conferenciante y coach ejecutivo

 

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